Ser cantante de rap en Arabia Saudí: un ejercicio de alto riesgo

(foto archivo)

El rapero Qusai Jeder admite que hacer hip hop en Arabia Saudí, su país, es como caminar sobre la cuerda floja, a pesar de lo cual se convirtió en embajador de este género y lo reformuló hasta crear un estilo particular: el rap sin sexo ni violencia.

“Arabia Saudí es un país muy conservador”, dice este cantante de 35 años que actuó a principios de noviembre en el Instituto del Mundo Árabe en París.

“No tenemos libertad de expresión, libertad de palabra. Hagas lo que hagas te impones límites. Algunos lo hacen por miedo, otros por respeto. Yo lo hago un poco por los dos motivos”, dice riéndose este hombre originario de Riad.

Después de unos comienzos en secreto, Qusai se convirtió en 1994 en el primer habitante de su país en grabar una cinta de rap, lo que le convirtió en un “excluido, una oveja negra”.

En 1996, se marchó a estudiar a Estados Unidos, donde se hizo un nombre como DJ y locutor de radio. Diez años después, regresó a Arabia Saudí, donde ahora tiene su estudio, en Yeda, aunque la música siga siendo considerada como un pecado por las autoridades islámicas del país y aunque sea un “milagro” actuar en público.

El tema de las letras de las canciones es todavía más delicado.

“Para nosotros, los raperos árabes, el tema número uno es la paz. Es una batalla sin fin. Vamos a continuar cantando a la paz hasta que, al menos, podamos comenzar a percibir su olor”, explica.

Precisamente la paz es el tema de su nuevo álbum, cuyo título “The Inevitable Change” (El cambio inevitable) hace referencia a la Primavera árabe.

Pero las alusiones a las aspiraciones democráticas de los árabes son veladas o se limitan a generalidades: “mi pueblo árabe se levanta / trata de ver un nuevo día”, canta.

“No soy un político”, se defiende Qusai. “Yo no me ocupo de los problemas de la sociedad. No es mi papel. Yo lanzo mensajes subliminales para las personas inteligentes, para los que leen entre líneas”. AFP