Carlos Díaz: Como el cangrejo

El Banco Mundial (BM) publicó recientemente la nueva actualización de su reporte anual sobre el clima de negocios, titulado Doing Business 2013 (disponible en espanol.doingbusiness.org). El informe compara 185 países del mundo en 10 grandes categorías que van desde los requisitos para establecer un negocio, hasta las facilidades para contratar electricidad, pagar los impuestos o comerciar con el resto del mundo. Otra vez, Venezuela ocupa el último lugar de competitividad en América Latina. A diferencia del año pasado, cuando ocupamos el puesto 179, de 183 países estudiados, ahora nos ubicamos en el puesto 180 de 185 países.

Aunque dramática, la estadística no sorprende. Hacer negocios en nuestro país, más que una actividad económica, debería ser considerado un deporte extremo.

El texto del Banco Mundial es importante tanto como diagnóstico para conocer nuestras fallas, como para entender el impacto que el clima de negocios puede tener sobre la dinámica socioeconómica local. Por ejemplo, de acuerdo con la experiencia global, implementar reformas para mejorar el entorno de negocios en países pobres trae un aumento de la tasa de crecimiento económico de 0,4% al año siguiente. Por otra parte, reformas que tienden a simplificar el proceso de registro de empresas terminan aumentando el número de nuevas empresas registradas entre un 5 y un 17%.

Dado que el sector privado es quien contrata a más venezolanos, y que su crecimiento generará más y mejores empleos para todos en el país; resulta evidente que nos interese fortalecer el clima de negocios. Los avances en el clima de negocios se transforman además en un ciclo virtuoso en el que más empresas crean más empleos, generando más actividad económica y mayor riqueza. El crecimiento de Brasil y sus avances en reducir la pobreza es quizás uno de los ejemplos más elocuentes sobre la necesidad de un sector privado nacional pujante y un ambiente macroeconómico estable para reducir la pobreza.

El reporte del BM no sólo hace una comparación relativa entre países en su clasificación, sino que tiene una medida de eficiencia absoluta denominada “distancia a la frontera”. La frontera es definida como el mejor desempeño observado por cualquier país en cada una de las variables investigadas desde que se realiza el estudio, y luego se compara la distancia de cada país respecto a esa meta. Reducir la distancia a la frontera significa un avance, mientras que alejarse de la frontera significa un retroceso. El estudio refleja como la mayoría de los países se han acercado a la frontera, mejorando sus prácticas regulatorias entre el 2005 y el 2012.

En Latinoamérica, Colombia es el país que más ha reducido su distancia a esta frontera, nosotros en cambio vamos para atrás. Venezuela tiene el dudoso récord de ser el único país en la región que se alejó de la frontera. Un récord que compartimos con sólo 12 países en el mundo, y únicamente superado por Zimbabue. Y aunque resulte increíble, Zimbabue aún sigue estando más cerca de la frontera que Venezuela.

Mientras nuestra vecina Colombia avanza y la calidad de vida de sus ciudadanos mejora, nosotros vamos pa’trás.