Gerver Torres: Dos elecciones presidenciales cercanas y un abismo de diferencias

Con un mes de diferencia y dos mil kilómetros de distancia acaban de tener lugar dos elecciones presidenciales, en dos países del continente: Venezuela y los Estados Unidos. Hay algunas similitudes y numerosas diferencias entre ellas. Aquí me quiero centrar en seis de esas diferencias. Primero, la fecha en que tuvieron lugar. ¿Quien decidió la fecha de esas elecciones? En Estados Unidos lo define la constitución. De acuerdo con ésta, la elección presidencial debe tener lugar el martes siguiente al primer lunes del mes de noviembre de cada año que sea divisible por cuatro. Eso permite saber desde ya que la próxima elección será el 8 de Noviembre de 2016 e igualmente se puede saber la fecha de todas las que siguen.  En Venezuela, la fecha de la elección la decide un organismo controlado hoy por el gobierno y que, por ejemplo, decidió que  éstas se hicieran el 7 de Octubre en vez de hacerse en Diciembre, como  se esperaba. Nunca se dio explicación alguna de la razón para ello. Segundo, los períodos presidenciales. En Estados Unidos el Presidente Obama ganó un segundo mandato de 4 años para completar 8 en total, periodo después del cual se retirará para siempre del poder. El espíritu de quienes establecieron ese mandato constitucional es que, no importa cuán bueno pueda resultar un presidente, la permanencia en el poder debe ser limitada. En Venezuela, Hugo Chávez obtuvo un tercer mandato, para completar un periodo de 20 años (más de dos veces el de Obama), sin que exista limitación constitucional alguna para que siga buscando la relección de manera indefinida. Tercero, los recursos para las campañas. En Estados Unidos, el Presidente no puede hacer uso de los bienes  y recursos públicos para su campaña, sean éstos dinero, edificios o funcionarios. No puede obligar a los empleados públicos a  participar de sus actos políticos. Tampoco tiene emisoras de radio o televisión para promoverse. En Venezuela, el presidente Chávez utilizó  de manera totalmente abierta, todos los recursos del Estado y presionó e intimidó a los funcionarios públicos para que votaran por él. Cuarto, la campaña electoral.  En Estados Unidos, los candidatos participaron de tres debates para discutir sus propuestas. El país los siguió con atención. El primero de esos debates lo vieron 60 millones de personas. En Venezuela, el presidente Chávez, a pesar de que habla permanentemente de la necesidad de discutir todas las ideas y propuestas de país que puedan existir, se negó rotundamente a debatir con su contrincante. Quinto, el lenguaje. En Estados Unidos los candidatos se llamaron siempre, respetuosamente,  por sus nombres. Obama se refería a Rommey como el Gobernador Rommey y éste último se refería a Obama, como el Presidente Obama. En Venezuela, la primera vez que el Presidente llamó a su contrincante por su nombre, fue luego de terminar el proceso electoral. Antes lo hizo solo con  insultos.  Sexto. En ambos países, el electorado se dividió casi que por mitad entre los dos principales candidatos; pero en Estados Unidos, el triunfador se declaró presidente de todos los ciudadanos e invitó a sus dirigentes a trabajar en conjunto. En Venezuela, el triunfador ve como enemigos a todos los que lo adversaron y considera su victoria como un paso más en su necesaria destrucción. En verdad, la distancia entre las dos democracias es de mucho más de un mes y 2000 Kilómetros. La democracia de la revolución socialista del siglo XXI tiene mucho que aprender de la democracia de la principal potencia capitalista del planeta.

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