El Paraparal de Aragua desapareció bajo el Lago de Valencia

La solución llegó cuando 50% de Paraparal quedó bajo las aguas (Foto César Pérez)

El Lago de Valencia ocupó sus espacios sin que las medidas anunciadas en el año 1999 para las obras de saneamiento y control se ejecutaran a fin de evitar que las comunidades sufrieran por la indolencia gubernamental. Paraparal, ubicado en la parroquia Feliciano González del municipio Linares Alcántara, en el estado Aragua, quedó prácticamente en un 50 por ciento bajo las aguas del reservorio natural. A pesar de las constantes denuncias, sus habitantes comenzaron a vivir con el Lago dentro de sus viviendas.

Marianela Ágreda Armas/El Carabobeño

La solución fue finalmente trasladar a refugios buena parte de la comunidad, mientras que otra parte permanece aún con la flora y fauna en sus casas. No hay espacio en los refugios dispuestos en la entidad para atender la contingencia anunciada, por lo que afectados deben permanecer de forma obligada en el lugar. Anny Aponte, habitante de la localidad, dijo que en seis meses el Lago arropó más de seis áreas. Hoy por hoy las manzanas A, B, C, D, E, F, G, I, K, L así como la M, están bajo las aguas y en cada una habitaban unas 2 mil familias. “Esta situación es desesperante y angustiante, en Paraparal no se vive, se muere”.

Desde el Decreto de Emergencia para atender el control y saneamiento del Lago, han transcurrido 13 años. Un total de 156 meses de una crónica anunciada que durante este mes de noviembre finalmente fue atendida tras el inicio de los trabajos de construcción de un muro preventivo que parte desde el desaparecido sector El Platanal y atraviesa Paraparal. Esto permitirá la separación de las aguas del resto de la localidad. Posteriormente se realizará un proceso de extracción del líquido en el área a desafectar lo que finalmente permitirá la construcción del muro de contención definitivo. Los daños alcanzaron hasta el ambulatorio de la localidad, que debió cerrar sus puertas por contaminación.

Manifestaciones de calle por parte de los afectados han culminado con represión policial. Muchas son las familias que se mantienen firmes en su posición de no ser trasladadas a refugios y exigen indemnización de sus inmuebles ante la falta de atención oportuna de las autoridades.

Enmary Bolívar, habitante de la manzana F de Paraparal II, con las aguas frente a su casa condenó el colapso de la red de cloacas y que sus vecinos deban recurrir al uso de botas plásticas o colocación de paletas para tener acceso a sus residencias. “Por ahora la solución es el muro y que luego sacarán las aguas, pero no podemos salir de acá porque no hay espacio en refugios. No pierdo las esperanzas de que nos saquen a todos”. Aunque aún confía en las acciones del Ejecutivo nacional, señaló que no quieren ir a refugios, pues “nos costó mucho tener esta casa y no es justo que amplias viviendas obtenidas con esfuerzo, nos las cambien por un apartamento”.