En Tiempo Real: !Chávez gana si nos cansamos! por @carlosvalero08

Chávez tiene toda su vida intentando implantar un comunismo al estilo venezolano en nuestro país, para ello ha recurrido a diversas estrategias. Desde infiltrarse en las fuerzas armadas para tomar el poder por las armas, pasando por la abstención, luego la vía electoral y desde el poder se atrevió incluso a apoyar el camino insurreccional cuando le dio beligerancia y nuevos bríos a la guerrilla colombiana para cambiar la correlación de fuerzas en América Latina. La mayoría de los avances de Chávez se debieron en buena medida a errores de sus adversarios y a la capacidad de confundir y manipular que siempre ha tenido.

El avance no ha sido más rápido porque una buena parte de la sociedad venezolana, entre los que me incluyo, no se lo ha permitido. A lo largo de sus 14 años en el poder ha ido, al mejor estilo militar, tomando posiciones institucionales y sociales. Siempre dirigió su mensaje y las políticas públicas de transferencias de recursos a los más pobres, a quienes les da reconocimiento y dinero para que no dejen de ser pobres pero se sientan “cómodos y bien tratados” por la revolución. Al estamento militar, que es el verdadero comité central de la revolución, le ha dado poder y le ha permitido todos los excesos a cambio de su lealtad.

Es así como controla todos los poderes, ha mermado la disidencia de los medios de comunicación independientes, el Estado es hoy dueño de una gran cantidad de empresas y la iniciativa privada es sometida a presiones y regulaciones que la hacen profundamente ineficiente, desde el control de cambio hasta las regulaciones de precios, de rubros, laborales etc. Nuestro país está hoy mucho más cerca del modelo soñado por Chávez que hace 14 años, con todo lo que ello implica.

Este avance indiscriminado de un modelo que está destruyendo las bases institucionales, sociales y económicas del país ha sido posible no porque Chávez sea un genio y tenga un equipo digno de premios nobeles, sino porque del lado de quienes lo adversan se han cometido muchos errores, que sin duda han sido costosos y que le han hecho un franco favor al “proceso”.

La prédica anti partidos liderada por el grupo Santa Lucia y los llamados notables de la época, los medios de comunicación que se encargaron de convertirlo en un héroe popular a cambio de vender publicidad o llegar al poder saltándose al bipartidismo, las luchas fratricidas al interior de los partidos políticos, que terminaron acabando con el sistema de partidos, ya que era más importante el partido que el país. Las llamadas a no votar porque así castigaríamos al oponente, en fin una serie de desatinos que toda Venezuela sin excepción está pagando muy caro.

Ahora, el juego que Chávez quiere que juguemos para seguirlo apoyando en su avanzada comunista es el de la apatía y el cansancio. En Miraflores y sus alrededores celebran cada vez que algún líder de la oposición sale dividiendo a la oposición o con posiciones que inducen a la abstención.

Como sector de la sociedad que creemos en un equilibrio entre el Estado y el emprendimiento privado, en la separación de los poderes como mecanismo de evitar la imposición de tiranías, en la democracia como sistema de gobierno, en políticas sociales que apoyen la superación de la pobreza, promoviendo ciudadanos libres no manipulados ni controlados por las transferencias condicionadas ideológicamente, no podemos permitirnos el lujo de bajar la Santamaría o botar tierrita y no jugar más.

Hay que demostrar madurez, visión de largo plazo y perseverancia. Lo que nos estamos jugando es demasiado serio e importante para rendirnos o para pretender que en cuestión de meses o de un par de años lo vamos a resolver. Esta carrera es de largo aliento.

Repito, Chávez depende del cansancio de los venezolanos para seguir avanzando y su plan pasa por profundizar ese cansancio atacando la estrategia central de la oposición que no es otra que construir a través de la práctica de la democracia una nueva mayoría social que derribe los diques autoritarios e ineficientes de esta “revolución buchona”. Por ello desconfío profundamente cuando las mismas élites que llevaron a Chávez al poder salen haciendo llamados irresponsables que conducen a la abstención. Ojalá que no se imponga otra vez en el país la conjura de los necios que le faciliten el camino a Hugo Chávez.

Carlos Valero

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