Pablo Aure: Soborno

Si algo ha demostrado saber hacer Chávez es sobornar, entendiendo esta acción desde el sentido más amplio de la palabra: comprar conciencias para lograr sus objetivos. Ha penetrado no solamente los sectores más empobrecidos del país a través de las “misiones” -o limosnas, que es lo mismo- sino que también a conspicuos agentes de la Oposición, quienes de esa manera le han facilitado sus tropelías.

El capo de la revolución tiene una abultada chequera, la que emplea sin el más mínimo control, lo cual le ha permitido avanzar a pasos agigantados.

El Oficialismo se ufana diciendo que ha perdido muy pocas elecciones, cuando la expresión correcta debería ser: son muy pocas las elecciones que Chávez no ha podido comprar.

No esperemos ningún cambio mientras sigamos comportándonos de la misma manera. Hemos venido aceptando todos los excesos del gobierno sin reaccionar como debería ser la conducta de los ciudadanos defensores de nuestro país.

¿Peligro o tragedia?
Es absurdo seguir diciendo que se cierne un gran peligro sobre Venezuela. Nada de eso. Ese peligro ha dejado de ser amenaza para convertirse en tragedia. ¿O piensan lo contrario?

Ahora bien, que estemos como estemos no quiere decir que renunciemos a todo y nos entreguemos de una vez para ponernos a merced del régimen. ¡Nada de eso! Pienso que todavía podemos emplear un arma muy poderosa que es la perseverante y enérgica protesta. ¿Que de ella se deriven peligros? es cierto, pero bien vale la pena correrlos cuando se trata de defender el futuro de nuestra patria y de nuestros hijos antes que aceptar humillados la voluntad de un tirano.

Por otra parte, esa protesta no implica la abstención electoral, pienso que eso no es protestar, sino más bien doblegarnos sin rechistar.
¿Soborno, ignorancia o viejas rencillas?

Solo la sospecha del soborno de algunos más la ignorancia de otros muchos, son las tesis que cobran fuerza ante la absurda división opositora. Pareciéramos no saber -o no entender- a lo que nos enfrentamos, o a qué clase de monstruo es que estamos combatiendo.
Una especie de ceguera enloquecida nos impide ver lo que en realidad tenemos al frente: el comunismo.

¡Por el amor a Dios! ya basta de alimentar los puntos de desencuentro de la oposición, es momento de pensar sin egoísmos en Venezuela.

He escuchado decir a personas que tenía como incansables demócratas, cosas como éstas: “yo no votaré el 16 de diciembre, para dejar que Chávez se agarre todo, y luego no tenga excusas para gobernar… ¿de qué vale tener gobernadores que no harán nada porque no les enviarán los recursos?” Creo que se equivocan por dos razones: la primera, Chávez siempre tendrá una excusa para justificar su ineficiencia, echándole la culpa a otros (como lo ha hecho por 55 años Fidel en Cuba) y, la segunda es que no podemos despejarle el camino para que sigan destruyendo al país y dilapidando los dineros públicos.

Pero así como he escuchado a esos resignados en haber perdido la batalla con el chavismo, me he topado con otros que sin importarles lo que significa este tipo de regímenes para el país, prefieren votar por los candidatos del PSUV antes que por los del sector democrático, sustentando su posición en viejos reconcomios.

Ellos ven el 16-D como la oportunidad ideal para pasar “factura” personal, en desmedro de la región. Como si eso fuera poco, hay otros, que con el pecho levantado me han comentado, por ejemplo: “yo votaré por Ameliach porque con Salas no consigo nada”. ¡Vaya banalidad! Ante esa opinión resulta imposible no hacerme las siguientes preguntas: ¿votan por negocio? ¿votan a cambio de una prebenda personal? Probablemente, es esa una de las expresiones más dolorosas de algunos dizque de la oposición.

Prefiero mil veces a un chavista convencido que a un mercader de la oposición.

Deber ciudadano
Restan 34 días para las elecciones regionales, y haré todo lo posible para que en Carabobo Henrique Fernando Salas sea electo como gobernador. Nunca he sido del partido de los Salas, pero el deber ciudadano me impone dejar atrás cualquier diferencia y trabajar como el que más para impedir que el comunismo haga añicos nuestro estado.

Quizá tengamos diferencias con la Mesa de la Unidad Democrática, pero sigue siendo nuestra bandera. Hemos dicho miles de veces que del lado opositor tenemos muchísimas imperfecciones, pero estoy convencido de que en el camino ellas se irán corrigiendo.
Constituyente, comunas y sucesión.

Nicolas Maduro, el sábado pasado informó que “el gobierno inicia proceso Constituyente del Segundo Plan Socialista 2013-2019”. Presiento que esas declaraciones van más allá de la simple retórica. Muy probablemente el presidente tiene dentro de sus propósitos convocar nuevamente una Asamblea Nacional Constituyente para intentar adecuar el ordenamiento jurídico al modelo socialista (comunista) que no pudo lograr con la reforma fallida del 2 de diciembre del 2007.

De hecho, están empeñados en desfigurar el Estado venezolano con las benditas comunas, cuyo concepto no se encuentra en ninguno de los artículos de la Constitución del 99, lo cual ya es un obstáculo, pues el texto constitucional vigente en el artículo 16 establece que el territorio se organiza en municipios y no en comunas como ahora quieren imponer; pero además de las comunas no contempladas en la actual Constitución, también existe una piedra en el zapato de los mentores del régimen, que consiste en la sucesión en el mando presidencial en caso de fallecer el primer mandatario; muy probablemente cambien los artículos 233 y 238 que nos señalan la manera de suplir al presidente en caso de faltas absolutas y los requisitos para ser nombrado el vicepresidente; quizá intenten eliminar la prohibición del parentesco y la necesidad de convocar nueva elección universal en caso de que la falta absoluta se produzca durante los primero cuatro, años está contemplado actualmente.

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