Isabel Pereira: No somos el país de las neveras

(Para Ángel García Banchs)

El venezolano de a pie, mayoritariamente, no es populista, como afirma Ángel García. Sin embargo disiento cuando señala que en Venezuela coexisten dos tipos de seres humanos. Es indudable que hay personas que por su propio esfuerzo, por sus familias, han logrado definir un nivel de autonomía que los hace libres y responsables de su vida. Víctor Frankl dice que la libertad y la responsabilidad siempre están unidas. Otras personas enfrentan grandes obstáculos para ser libres, allí esta la diferencia y no en su condición humana. En nuestro país lo que oscurece la libertad de algunos, no es sólo la situación material, ambos sabemos que esta contingencia podría resolverse rápidamente, lo que expresa o resume la pobreza es el peso de las condiciones de existencia en sectores que no han tenido el privilegio de definir su proyecto de vida con independencia, estén conscientes o no de esa situación.

Mil veces me he preguntado cuál puede ser la explicación de la ineficiencia, la incapacidad de este gobierno para responder a las angustiosas demandas de un pueblo que el propio Chávez dice representar. ¡Señor, si tenías todo el dinero del mundo, si nadie se hubiese opuesto a que trabajaras por redimir a la gente de la miseria! Entonces, por qué no mejoró la calidad de vida en los barrios, la educación, los servicios básicos; por qué no se construyeron nuevas vías de acceso que ahorraran a las personas subir 700 o mil escalones para llegar a su casa después de un duro día de trabajo, o respuestas sanitarias para eliminar la basura y no verse obligados a arrojarla donde mejor caiga. Por qué la cruel desidia ante la imperiosa necesidad de garantizar la vida de nuestros sectores populares, frenar la muerte de jóvenes de 15, 16 o 17 años, sin haber tenido el tiempo y la oportunidad de escoger un camino, desaparecidos por la criminal indolencia y el abandono total del gobierno.

El cuestionado respaldo popular a Chávez es un producto de la dependencia de las masas al sistema de subsidios creado por su gobierno, política frente a la cual el ciudadano pareciera no tener horizontes distintos, otras alternativas. Esto no significa que los subsidios sean malos de por si, son negativos cuando son instrumentos de un esquema de dominación y control. Es la triste verdad.

Nunca se había visto tan nítidamente que la dependencia de los subsidios permita a un gobierno, al mejor estilo de las dictaduras populistas, doblegar a la gente, someterla a presiones o cuando menos hacerlas pensar que el acto de votar no cambiará sus vidas, salvo que lo hagan por su adversario, allí la amenaza es perderlo todo. Esto no es otra cosa que robarles su capacidad de decidir sin coacción.

La tragedia es tener que reconocer que aun no votamos en libertad, todas las transgresiones cometidas por el gobierno. La propaganda abusiva, el uso de los medios -supuestamente públicos- la elaboración de listas con los inscritos en las misiones y su entrega a los activistas de los barrios no son mas que dentelladas a la libertad. Irrespeto hacia el que perpetra el acto, para el activista del gobierno que presiona porque cree que es su deber y para quien sufre esa descarga de injusticia. Puede que sea difícil creer que gran parte de la gente que vota con una sonrisa, guarde un sabor amargo en su boca, sientan que botan en las urnas esa cosa abstracta, etérea, llamada libertad, pero que es lo único que lo hace sentir persona en su ser interior. Queda en el olvido la arrogante imagen del llanero que gritaba a los cuatro vientos “sobre mi caballo yo y sobre yo mi sombrero”.

Me pregunto ¿por qué tuvieron que recurrir a la coacción, buscarlos, sacarlos de sus casas listas en mano, amenazarlos con excluirlos de la misión vivienda y en algunos casos hasta pagarles? ¿Qué habría ocurrido si la operación Remate no hubiese sido un acto de presión? Estoy segura que a muchos de los que vivieron ese terrible momento, les dolería íntimamente confesarles a sus hijos sus más profundos sentimientos. En el fondo de su corazón puede existir el temor de que sus hijos no los respeten, que no sea suficiente alegar la impotencia ante la imposición.

Pero, Ángel, lo trágico seria equivocarnos al culpabilizar, cometeríamos una injusticia mayor si pensamos que la gente vendió su alma por una nevera. Por eso digo, nunca estuvo tan claro que Chávez es la manipulación política, abusa del poder que le entregó su pueblo, miente y esconde sus intenciones. Vale la pregunta, por qué no utilizaron como bandera electoral lo que luego se convertiría en su gran objetivo: imponer las comunas comunistas, seguir robando empresas productivas para luego etiquetarlas de “Hecho en socialismo”. Por qué no dijeron que invadirían las escuelas. ¿Será que esa oferta no la quiere el pueblo? Es lastimoso tener que escribir estas líneas porque hablan de las miserias del ser humano que logró en un momento representar las esperanzas de los que no vieron nunca salida. Hoy el gobierno quiere consumar la opresión, cerrar aun más los barrotes; no hay piedad para el que piensa distinto. Frente a esta circunstancia solo existe nuestra indoblegable aspiración a la libertad. No hay excepciones, la humanidad siempre ha derrotado a las dictaduras. Por eso confío plenamente que el espíritu de libertad interior prevalezca y que el 16 de Diciembre asumamos con valentía que el futuro depende de cada uno de nosotros. Que nos atrevamos a enfrentar esa banda ciega ante la historia que ha tomado el poder como botín y quiere en nombre de una supuesta “suma de felicidad para todos” -que en ninguna parte del mundo ha existido- vernos padecer igual que los chinos, lo camboyanos, los rusos, los infaltables cubanos y al final, ineluctablemente, acabar tristes y pobres como el pueblo de Somalia, tan lejos, pero tan cercano.

[email protected]
@isapereirap