Petróleo Liviano: “El imperio ya no será el culpable” por @morandavid

Ayer en la ciudad de Londres, el economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía,  Fatih Birol, dictaba una conferencia de prensa en la que anunciaba que Estados Unidos podría superar a Rusia “por un margen significativo” como el mayor productor de gas del mundo para el año 2015 y que en el año 2017 podría ser el productor de petróleo más grande del mundo. Remataba en sus presentación del informe World Energy Outlook 2012 de la AIE que EE.UU. podría alcanzar su autosuficiencia energética para el año 2035.

Este informe confirma que los cambios energéticos en EEUU son profundos, de largo plazo y sus efectos tienen impacto geopolítico planetario.

En la presentación de Birol a la prensa, estima que Iraq aumentará su producción de crudo de 3MMBD actualmente en 2012 a algo más de 8,2 MMBD para el año 2035, con una exportación de 6,2 MMBD en ese año, lo que lo convertiría en el segundo mayor exportador petrolero del mundo detrás de Arabia Saudita, superando a Rusia.

Exportaciones petroleras del Medio Oriente por destinos (fuente AIE / World Energy Outlook 2012)

 

Según estimaciones de la AIE  para el año 2035 las exportaciones petroleras del Medio Oriente estarán dirigidas hacia Asia: para China e India, Japón y Corea como los grandes consumidores. El consumo combinado de China e India estaría cercano a los 12 MMBD de petróleo del Medio Oriente. El de EE.UU. cercano a cero.

Si damos por cierto (y por qué no hacerlo) lo afirmado en el informe de la AIE, a PDVSA (y a nosotros) el futuro se le pone cuesta arriba por lo siguiente:

1. En EE.UU. hay petróleo y gas de esquisto en cantidades suficientes que les podrían garantizar energía “barata” por muchos años

2. La red energética doméstica de EE.UU. es muy competitiva y la petrolera muy desarrollada aguas abajo.

3. Canadá y México son unos “amortiguadores” energéticos” muy seguros para los EE.UU.

4. EE.UU. reduciría drásticamente sus compras del Medio Oriente y muy seguramente también de Venezuela. China e India aumentarán drásticamente sus compras petroleras del Medio Oriente y no así de Venezuela.

Esto nos deja sólo a Suramérica y El Caribe como el patio natural de juego en competencia. Pero en competencia “imperfecta” porque PDVSA sufre de parálisis política, de esa condición donde el status quo imperante colisiona ante cualquier toma de decisión que no sea precisamente política. Lo que le toma meses a cualquier empresa, a Pdvsa le tomó 8 años (2005-2012) para obtener una nueva “producción temprana” en un campo en la Faja del Orinoco.

Nuestro sistema político está lamentablemente muy mal equipado para responder apropiadamente al reto geopolítico que se nos vino encima.

La reducción de recusos ya es parte de nuestro futuro objetivo: Menores ingresos fiscales petroleros e internos. Baja inversión privada nacional y extranjera. Alta inflación.

Nuestros ciudadanos no van a transitar por ese camino tranquilos y en silencio. Ya lo hemos estado viviendo por meses en todo el país. A menos que la mayoría de la gente se convenza de la inevitabilidad de las adaptaciones a la baja, de la pérdida de beneficios, que la etapa de “oro” revolucionaria significa tener precisamente menos. A diferencia de la fiesta electoral  que ven algunos de la cúpula chavista, veo unas muy malas condiciones también internas.  Se han empeñado en agitar el “majarete” del podel comunal, la más retorcida y compleja de las interacciones colectivas, la menos transparente y la que más dificultades les trae a los arquitectos de la revolución a la hora de establecer las responsabilidades en la previsible etapa de reducción de recursos.

Estos políticos, especialmente el presidente Chávez, han prometido salvarnos de ese camino derrotista, anunciando desde hace tiempo, el triunfo de su socialismo-comunismo sobre el capitalismo mundial. Subirá al poder, por tercera vez,  sobre las espaldas de aquellos que se niegan a “reconocerlo”.

El presidente Chávez irrumpió en la política impulsando el resentimiento como herramienta socio-política: La Oligarquía se había “robado” lo que a ti te tocaba. Se había robado tu parte del petróleo. Pidió tiempo para “repartir” mejor. Ha gobernado como un “mercader de la duda”: Negando sus responsabilidades, señalando a otros como ”responsables” para ganar apoyo popular, incentivando campañas deliberadas de desinformación y agitación de la incertidumbre.

El 06 de noviembre el presidente Chávez afirmó por TV ”Yo dije que éste tiene que ser el mejor gobierno de Chávez y lo vamos a cumplir. Algunos dicen que yo soy centralista, pero no es así. Yo soy policentralista, creo en la distribución armoniosa de los poderes y por ello trabajaremos con mano de hierro”. “Eficiencia política y calidad revolucionaria o la noche”. Stalin inició con “mano de hierro” la poda de la burocracia antirrevolucionaria y la purga de la burguesía roja. ¿Amenaza el presidente Chávez con una gran purga entre la oligarquía roja precisamente cuando pretende dar el gran salto hacia las comunas? No lo creo posible. ¿Está consciente el presidente Chávez y su equipo político de la pérdida de municiones para la “revolución” que significa la revolución del gas de esquisto en EEUU?

Cuando combinamos las limitaciones de ingresos financieros y de oportunidades para producirlos con la aversión natural a perder calidad de vida, cuando “cebamos” con subsidios y becas a los que más los necesitan y a quienes no con esa “certeza” que durarán “por mil años y más allá” y creamos a una población recelosa de la otra insuficientemente preparada para evaluar y comprender el problema fundamental del desarrollo, cuando mercadeamos hasta el cansancio al país como una mina, que estábamos “sentados”, así, sentados sobre las reservas petroleras más grandes del mundo. Cuando nos llegó el momento de saber cómo se come eso, no puedo menos que lamentar un posible resultado desafortunado.

 

Twitter: @morandavid