Skyfall: El prototipo del nuevo Bond, por @Cine_Ve

Skyfall/ 2012

DIRECCIÓN: Sam Mendes
GUIÓN: Neal Purvis, Roger Wade y John Logan basados en el personaje de Ian Fleming
FOTOGRAFÍA: Roger Deakins
CAST: Daniel Craig (James Bond), Judy Dench  (M.), Javier Bardem  (Silva), Naomie Harris (Eve), Robin Bérénice Marlohe (Severine)

 

Hace 50 años, James Bond ordenó su primer Martini –agitado, no revuelto- en la pantalla grande. Luego de cinco grandes encarnaciones, y un par de pequeñas, el vigésimo tercer film de la saga parece, por un lado, volver a sus orígenes mientras desvía su trama a los nuevos juegos de espías: los de las ciberamenazas del siglo XXI.

Por: @Cine_Ve

Skyfall es una muy buena película. Desde el comienzo, una persecución en un tren que además incluye villanos y francotiradores, Daniel Craig parece retomar la esencia del Bond de su Casino Royale que se vio perdida en Quantum of Solace. Aunque la trama se desvía y lo hace espectador del conflicto entre M. (Judy Dench) y Silva (un genial Javier Bardem), Bond está allí, quizás un poco más oscuro que de costumbre.

Pero son otros dos elementos los que traen grandeza a la cinta: uno es Sam Mendes, un veterano de la dirección, quien provee una narrativa estética cuasi-perfecta a una historia que se desarrolla en paradisíacas islas y grandes rascacielos. El otro es la música. Si Goldfinger terminó de definir los estándares para el Bond de Sean Connery (junto a Dr. No), Skyfall lo hace –al menos técnicamente- para el de Craig. ¿Quién no recuerda la voz de Dame Shirley Bassey paseando los acordes del tema de la película de 1964? Aquellos que lo hagan probablemente sonrían al escuchar a Adele cantando el de este capítulo de la saga.

 

El paralelismo sólo empieza allí, en un gran tema. Sigue en la música incidental, que le podría dar a la familia Newman un nuevo Oscar (Thomas Newman, el hermano de Randy, estuvo a cargo). Y continúa en el acertado guión de Neal Purvis, Roger Wade y John Logan que, al igual que Goldfinger, hace de Skyfall un paquete redondo a la hora de ver cine.

Muchos críticos han hablado de que esta podría ser la primera película de James Bond en estar seriamente considerada a los principales premios de la Academia. La expansión en la categoría de Mejor Película ciertamente la va a beneficiar, pero más allá de Bardem (a veces subutilizado por enfocarse demasiado en M.) no vemos mayores adiciones, más allá de los premios técnicos a los que seguro va a estar optando.