Corto y Picante: “Despotismo y Derechos Humanos” por @fariasjoseluis

La incorporación del régimen de Chávez a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU nos puede indignar, más de ningún modo sorprender.

En todo caso, había sido lento en lograrlo. La chequera petrolera tardó en encontrar un resquicio para colar al gobierno despótico entre los guardianes de los derechos humanos del mundo.

Otros gobiernos violadores de los derechos humanos también lo han alcanzado. Los regímenes de Ghadaffi y Castro pudieron ser parte de ese organismo de Naciones Unidas como parte de la cuota comunista en los tiempos de la Guerra Fría.

De modo que no es un gran acontecimiento la llegada del régimen chavista a la DDHH de la ONU. La política está llena de seres y sucesos incomprensibles, indigeribles, pero reales. En la política el descaro es moneda corriente.

Hay que apretar y seguir hacia adelante poniendo el acento donde es conveniente en favor del restablecimiento de los derechos en Venezuela.

Lo que si llama la atención, sin que por ello sorprenda, pues sus bajezas son harto conocidas, es como un gobierno que vive despotricando del organismo mundial se la juegue por ingresar a su instancia de Derechos Humanos a la par de que renuncia a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Nos toca poner un énfasis especial en denunciar esa contradicción. Exigir la reincorporación a la CIDH. Así como exigir la libertad de los presos políticos, el retorno de los exiliados y el restablecimiento de todas las garantías democráticas en el país para todos los perseguidos e inhabilitados de sus derechos políticos.

Hay que aguarle la fiesta al régimen chavista, desenmascarando sus pretensiones de presentarse ante el mundo como defensor de derechos humanos al igual que otros despotismos en el pasado.