Impertinencias de una impertinente en desuso por @nancyarellano

 Impertinente: Palabra en desuso.

 Curiosidad, prolijidad, excesivo cuidado de algo

RAE 2012.

Probablemente la idea de que alguien “impertinente” sea alguien “curioso, prolijo o con cuidado excesivo” sea algo bastante difícil de comprender a primera vista. Pero es que hay muchas cosas, palabras y maneras que parecieran caer en el desuso; entrañables por demás. ¿Cómo llegar de ser curioso a ser molesto? ¿Cómo algo prolijo -esmerado-  llega a ser “Dicho o hecho fuera de propósito”?

Pues creo ver que en nuestro país -o civilización hispana- el cambio de la palabra “impertinente” es algo muy pertinente de tratar en estos tiempos de excesos, carencias y dificultades. Porque los cambios en la lengua, lejos de ser simples formas superfluas de relación, son muestra del fondo de las relaciones humanas.

Es impertinente el comentar alguna crítica al sistema venezolano, especialmente cuando la crítica no responde a la simple dualidad y afrenta de “buenos contra malos” ¿Pero es que acaso se cree realmente que todo chavista es bueno y todo opositor es malo? (o viceversa, claro está).  Se vuelve “impertinente” el defender a la mal llamada “vieja política” porque “la nueva política” está de moda y, en teoría, “jala más votos” (y hablo de los dos bandos -y subgrupos- que se autodefinen como “lo nuevo”). Es impertinente recoger del pasado las virtudes de grandes hombres que se sacrificaron por el voto universal, directo y secreto; por el voto de la mujer o la descentralización en el país… sólo por mencionar algunas cosas muy evidentes.  Pero sigo siendo impertinente porque eso “está en desuso”.  Me pregunto si los “impertinentes” de la política son en realidad los causantes de que la palabrita pasara del esmero a la molestia. Si los políticos acuciosos y esmerados se veían como impertinentes y era un halago; y ahora son desidiosos porque son impertinentes. (Algo parecido pasó con la demagogia, que lejos de ser “el que mejor dirige al pueblo” es el proceso por el que se “manipula al pueblo” para fines muy particulares) Pero la buena demagogia también está en desuso.

Nos encontramos en un mundo de resúmenes, facilismo y tecnología mayormente usada para la flojera y “golilleo”. Mientras más pasa el tiempo más me pregunto si los valores que nos definieron como modelo democrático y de desarrollo en América Latina alguna vez serán retomados; o si caerán en “desuso”. Algunos piensan que la política es como el formato de distribución musical: ya el disco de 45 está en desuso, el LP o el cassette… pero lo que parecieran que no ven es que la política no es forma, es fondo. No caerá Bach en desuso, ni Mozart, ni la Billos, ni Gualberto Ibarreto.  Las formas siempre cambian porque la cultura es dinámica como las sociedades que la fabrican; pero el fondo, el fondo tiene un núcleo duro que define a una nación. ¿Qué nos define como nación?

No llegamos a donde estamos por obra y gracia del Espíritu Santo, ni tampoco bastó el proceso de independencia de 1810 hasta 1826… (que tampoco comenzó en 1810 sino desde 1795 con Chirinos… pero supongo que eso también está en desuso). Un largo trayecto se recorrió y no son “las vedettes” de la política televisiva (de lado y lado) los que pusieron sangre, sudor, lágrimas, intelecto, manifiestos y clandestinidad para lograr los grados de libertad que hoy se poseen. Porque sí se poseen. ¿Que hay peligros que queremos enfrentar? ¿Que hay cosas que queremos defender? Si. Justamente ése es el punto. Hay qué defender. ¿No se preguntan de dónde salió ESO que hoy queremos defender? La ignorancia es un camino que jamás se vuelve a recorrer; por eso es que es tan difícil para Venezuela volver a caer bajo un sistema de injusticias y arbitrariedades. Quizás resulto impertinente pero no me molesta la idea de ser una impertinente en desuso…

Mientras más reviso la historia política de Venezuela más veo ecos en el presente. Parece que el hecho que no se corresponde con las necesidades de la República, está en olvidar de dónde venimos para saber a dónde vamos. Si alguien puede, le ruego me explique de dónde sale la idea esa de hablar de “nueva política” a la que califico de impertinente -y no me refiero a la palabra en desuso-.

Si su diario vivir le parece pobre, no lo culpe a él.

Acúsese a sí mismo de no ser bastante poeta para

lograr descubrir y atraerse sus riquezas.

R. M. Rilke