La mujer del “rollo Petraeus” es ahora cónsul honorario de Corea del Sur

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Jill Kelley, la mujer que desató un escándalo que llevó a la renuncia del director de la CIA David Petraeus y que amenaza al jefe de la coalición internacional en Afganistán John Allen, es cónsul honoraria de Corea del Sur en los Estados Unidos, se informó el miércoles.

Dos miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur indicaron que esta mujer morena de 37 años, la organizadora de las reuniones sociales de los altos oficiales militares de Estados Unidos, fue nombrada cónsul Honorario en agosto pasado, según la agencia de noticias surcoreana Yonhap.

“A pesar de que no estar ni acusada ni condenada (en el caso de Petraeus, ndlr), si se convirtiera en un problema podría ver sus funciones de cónsul Honorario retiradas”, dijo un funcionario del ministerio que habló bajo condición de anonimato.

El funcionario dijo que Kelley había sido nombrada para el cargo tras recomendaciones de la embajada de Corea del Sur en los Estados Unidos.

“Ella obtuvo el cargo gracias a sus buenos antecedentes y su voluntad de desarrollar lazos entre Corea del Sur y Estados Unidos, incluido el acuerdo de libre comercio”, indicó otro responsable, precisando que un cónsul honorario no tiene responsabilidades oficiales.

Sin embargo, Jill Kelly no dejaba de hacer alarde de su título que aparece en la placa de su automóvil Mercedes, “cónsul honorario”.

Pero los diplomáticos honorarios no tienen derecho a ningún tipo de inmunidad especial. “La placa ‘CónsulHonorario’ en su Mercedes-Benz S500 no le impedirá recibir sanciones”, bromeó el Washington Post.

Petraeus renunció la semana pasada cuando estuvo claro que su relación extramarital con la experta en contraterrorismo Paula Broadwell, su biógrafa, se iba a convertir en dominio público.

Jill Kelley, amiga cercana de Petraeus y de Allen, presentó una queja sobre presuntas amenazas por correo electrónico y que permitió al FBI obtener pistas del caso que originó el escándalo.

AFP