Descubren en Alemania partituras de Federico el Grande que se creían perdidas

Un musicólogo alemán ha descubierto en el castillo bávaro de Coburgo tres partituras originales compuestas por el rey Federico II el Grande y que hoy pudieron ser escuchadas parcialmente en esta misma fortificación del sur de Alemania.

Hasta el momento, la ciencia tenía conocimiento tan sólo de dos manuscritos originales del total de 121 sonatas atribuidas al rey de Prusia, de cuyo nacimiento se celebra este año el 300 aniversario, señaló el musicólogo muniqués Helmut Lauterwasser, autor del hallazgo.

La colección de manuscritos del castillo de Coburgo fue creada por Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha (1819-1861), quien después se casaría con la reina Victoria de Inglaterra.

Con su hermano Ernesto comenzó por reunir las cartas de sus allegados de la nobleza, para comprar posteriormente manuscritos, entre los que figuran cartas de Martín Lutero, pero también partituras de Bach, Beethoven y Mozart, para ampliar su colección, según explicó el director de la misma, Klaus Weschenfelder.

Las partituras de Federico de Prusia figuraban claramente catalogadas, pero no bajo la rúbrica de artistas, sino bajo la de soberanos, razón por la cual habían permanecido inadvertidas durante décadas entre el resto de originales de la colección.

“Los originales constaban como desaparecidos, nadie tuvo la ocurrencia de buscarlas en Coburgo”, declaró Weschenfelder.

Finalmente, fueron descubiertas por Lauterwasser, mientras estudiaba los manuscritos de la colección para el Repertorio Internacional de Fuentes Musicales, organización que tiene como objetivo documentar las fuentes musicales que se conservan en todo el mundo.

La solista Angelika Tasler al clavicémbalo y la flautista Regina Bussman ofrecieron hoy una pequeña muestra de las dotes de composición del rey prusiano con una copia de las partituras originales como base.

“Se toca bien”, declaró Bussman, quien habló de “pequeñas ideas con chispa” al aludir a la música de Federico el Grande.

Del monarca, cuyo natalicio es motivo este año de numerosos actos y exposiciones, era conocido su interés por la filosofía y la música.

Federico de Prusia, que además tocaba la flauta, no tuvo probablemente un gran público, a lo sumo sus hermanas, señaló Lauterwasser.

Los manuscritos permanecerán en el castillo de Coburgo y no serán expuestas al público por motivos de conservación, aunque podrán ser estudiadas por los científicos. EFE