¡OMG! Este hombre no duerme desde 1973

Cualquiera pensará que no dormir durante tanto tiempo puede tener sus consecuencias, pero no es así para este hombre en la provincia central de Quang Nam que nunca se ha enfermado después de tanto tiempo de insomnio. Su incapacidad para dormir no sólo lo ha hecho famoso, sino que también representa un fenómeno milagroso merecedor de un estudio científico.

De contexto.com.ar

Thai Ngoc, mejor conocido como Hai Ngoc, cuenta que no ha podido dormir una noche desde que le dio una fiebre en 1973, y ha contado infinitas ovejas durante más de 13870 noches consecutivas. “No sé si el insomnio ha impactado en mi salud o no, pero todavía estoy saludable y puedo hacer las labores de la granja normalmente como otros” dice Ngoc. Para probar su salud, el viejo residente de la comunidad de Que Trung, dice que puede cargar dos bolsas de 50 kilos de fertilizante por 4km de carretera al retornar a casa todos los días. “He intentado con pastillas para dormir y la medicina tradicional vietnamita pero nada funciona, ni siquiera para dormir por unos cuantos minutos”, agregó.

Su esposa dice “mi esposo antes dormía muy bien pero estos dí­as ni el licor puede dormirlo”. Afirma que cuando Ngoc fue a Da Nang para que lo examinaran los médicos, éstos lo encontraron perfectamente saludable, excepto por una pequeña falla en el funcionamiento del hí­gado.

El hombre actualmente vive al pie de una montaña en su granja de 5 hectáreas, cuidando de sus cerdos y gallinas todo el día. Sus seis hijos viven en Que Trung. Él aprovecha bien el tiempo pues, según comenta Thanh Nien News, Ngoc a menudo hace trabajo agrícola adicional o cuida su granja en la noche para evitar el robo, con decir que utilizó tres meses de noches sin dormir para cavar dos grandes estanques para criar peces.

El director del Hospital Mental Hoa Khanh en Danang, Phan Ngoc Ha dice que los desórdenes del sueño a menudo causan anorexia, letargo e irritabilidad. Pero existen los casos especiales en los que la gente con esos problemas puede manejarlos y aún vivir y trabajar normalmente, aunque es un porcentaje muy pequeño.