Carlos Raúl Hernández: Escuelas para la miseria

Mientras la Resolución 058 conduce a convertir las escuelas en centros de adoctrinamiento y refriega político-ideológica, la educación se destruye y escasean profesores en ciencias básicas. Las perspectivas para la superación de la pobreza son aterradoras en Venezuela.

Al contrario la inmensa mayoría de países construyen economías para la libertad, el conocimiento y las altas tecnologías. Expansión de telefonía celular, biotecnología e Internet. El balance mundial es excelente. Entre 1960 y 1999, “la producción per cápita de alimentos aumentó 35% y descendió 82% la cantidad de personas con ingesta menor de 2.100 calorías”. Eso no es obra de “endogenismo” sino de grandes masas de capital.

Chile, Perú, Costa Rica y Brasil avanzan. Europa y Estados Unidos, y en el pináculo India y China. Esta ha sacado del abismo en 30 años más 300 millones de personas e India 600 millones, doble de la población de Estados Unidos.

La India y China, con carencias de ahorro interno, poblaciones campesinas excluidas, miseria, atraso e ignorancia, han iniciado la integración de esas comunidades al desarrollo gracias a capitales globales y altas tecnologías. Coexisten comunidades que apenas salen de la Edad de Piedra, coexistiendo con un desarrollo industrial al estilo del siglo XVIII, y con nichos de altas tecnologías pos industriales, que en un momento se cruzarán.

En La India establecieron redes de Internet entre miles de aldeas aisladas y perdidas en el mapa y un sistema satelital de vigilancia meteorológica para proteger vidas en inundaciones. Gracias a la RED, atienden cientos de miles de pacientes a control remoto para que no se desplacen varios días en mula ni se hacinen en las puertas del hospital. Permite conectarlos con centros de atención en Francia, Alemania, EEUU, etc., para diagnósticos a distancia. La población campesina es planetariamente la más pobre. Corea del Sur tenía en 1970, 50% de su población en el campo. Hoy está en 7% y Taiwán pasó de 37% a 5%.

El chip avanzaba tan rápidamente en los 80 que Washington restringió la importación de videos, audio, televisores, computadoras, fotocopiadoras… y Toshiba, Hitachi, Sony, confrontaron en el mercado mundial con IBM, General Electric. En materia automotriz, los japoneses fueron desalojando también a norteamericanos y europeos. En 1957 Toyota colocó 288 automóviles en EEUU, en 1975 desplaza a los europeos y en 2002 vendió casi dos millones.

Sucumbe la superstición sobre la agricultura transgénica, una de las bestias negras de ciertas ONGs. Patrick Moore, fundador de Greenpace, ahora la defiende y denuncia a sus opositores. Esta tecnología hace… “más nutritivos los alimentos… reduce la necesidad de fertilizantes, irrigación y pesticidas… las plantas crecen en tierras áridas y en climas fríos… (a) aumenta la producción por hectárea… rebaja los costos e incrementar el valor de la producción”.

Los alimentos transgénicos sirven para enfrentar enfermedades. La Hepatitis B mata todos los años quinientas mil personas, y la vacuna cuesta el equivalente de doscientos dólares, impagables para los pobres del Tercer Mundo. Al implantarla en plátanos, tomates y papas, como desarrolla la Universidad de Cornell, su costo se reduce a veinte centavos de dólar.

En la India introducen en los vegetales vacunas contra el cólera y la rabia. “Se intervienen tomates para prevenir la diarrea… (y el ) maíz contra la fibrosis quística”. Con la explosión de la economía del conocimiento vivimos una nueva revolución industrial que comenzó durante los ocho años de gobierno de Clinton. Hoy día unos dos mil millones de personas tienen acceso a Internet, de un total de seis mil millones de habitantes.

Los japoneses instalaron en 2002 una supercomputadora, que se concibe como un simulador de los cambios climáticos, capaz de realizar cuatro billones de operaciones matemáticas por segundo. En 2005, apenas tres años después, la supercomputadora del Lawrence Livermore Nacional Lavoratory ya hacía 136 billones de operaciones por segundo. Y ya van a velocidades petaflops, es decir, mil billones de operaciones por segundo.

Las herramientas K permitirán ver el interior de un grano de arroz y seguir su evolución en la medida que crece. En Holanda y Francia se trabaja en un reflector estroboscópico que titila a una velocidad de 250 attosegundos. Un attosegundo es la cincuenta mil millonésima de una mil millonésima de segundo. Es la velocidad del flash necesario para “fotografiar” el interior del átomo. 

@carlosraulher