Ludwig Moreno: Asambleas Legislativas con menos diputados, a cambio de más Gobernadores maniatados

Los resultados del Referendo de la Reforma del 2007, de las Gobernaciones logradas en las regionales del 2008 y la mayoría de votos obtenida en las parlamentarias del 2010, son promocionados por la oposición como sus éxitos electorales. Muestra también como inequívoca señal de sus aciertos, al crecimiento porcentual en la cantidad de votos obtenidos, elección tras elección, independientemente del crecimiento del Registro Electoral durante los mismos períodos de tiempo.

En el caso de la reforma, el pueblo soberano dijo “NO”, y su voluntad en esa oportunidad fue defendida por el glorioso propio movimiento estudiantil, sin embargo, el gobierno la impuso de una u otra forma. En el caso de las Gobernaciones, estas fueron inconstitucionalmente despojadas de sus competencias y recursos; y por último, en el caso de las parlamentarias, una minoría de ciudadanos colocó a grupo mayoritario de representantes en la Asamblea Nacional. En los tres casos, perdimos ganando.

En síntesis: si la oposición pierde, pierde, pero si gana, también pierde. Resulta por tanto especialmente peligroso creer que -bajo la asesoría y simbiosis de los mismos que han mantenido al pueblo cubano privado de su libertad- el régimen que nos gobierna pueda cometer algún error en un proceso comicial, que sin ninguna duda histórica está totalmente controlado desde el Poder Electoral.

Durante más de 7 años ha sido un grupo inalterado de técnicos electorales de la oposición, el que ha avalado las diferentes facetas del muy complejo, extenso y cambiante sistema de votación. Ha sido exactamente el mismo que ha participado en las discusiones previas a las modificaciones de las normas electorales, que para poder adaptarse a los cambios tecnológicos impuestos, se redactaron a través de la Asamblea Nacional y del CNE.

De muchos, el mejor ejemplo es la reciente implementación del Sistema de Autenticación Integral (SAI), que al costo de 48 Millones de dólares y con la finalidad de garantizar el principio de un elector-un voto, fue anunciado en mayo de 2011. Inmediatamente fue aprobado por la Comisión Electoral de la MUD en junio de 2011, pero luego hubo de transcurrir más de un año, hasta que en julio de 2012, se publicó la norma que permitiría la conexión entre la máquina de votación y un periférico. Esto se hizo mediante la promulgación del inconstitucional Reglamento General Electoral, que primero autorizó la conexión entre el SAI y la SmartMatic, prohibida en el reglamento vigente al momento de convocar las elecciones, y en un segundo cambio autorizó al elector a votar aunque no existiera su huella, como consecuencia de la ausencia de un millón quinientos mil juegos de huellas digitales, correspondientes a igual número de electores.

Esos autoproclamados representantes electorales de la oposición, fueron ratificados en sus cargos, muy a pesar del estrepitoso fracaso de su estrategia de defensa del voto, basada únicamente en la presencia de testigos en todos los centros, que obtendrían las actas de auditoría que NUNCA fueron mostradas. Para las elecciones Regionales del 16 de diciembre de 2012, los mismos técnicos opositores han aceptado otra modificación, con la cual se terminaría de destruir la personalización del sufragio y la representación proporcional, precisamente los mismos hechos que distorsionaron la Asamblea Nacional del 2010, y ahora aplica para las asambleas legislativas que también serán electas el 16-D.

Esta gravísima modificación llamada “entubamiento”, es el trofeo con el cual se alzaría el gobierno, a cambio de un previsible el “triunfo” consensuado (pactado) de la oposición: Lograría un número de gobernaciones superior al existente actualmente, ahora desprovistos de sus competencias por las comunas, con el agravante que podría tener las respectivas asambleas legislativas en contra. Es evidente que el liderazgo que participe en las regionales, tendría también un resonante triunfo, asegurando -por fin- unas navidades felices, dispersando la noción del fraude expuesto en la presidenciales, y otorgando la razón a los “técnicos opositores” dirigidos por el Grupo La Colina. Finalmente, se lograría recuperar la disposición del electorado para “dar batalla” en las elecciones por venir, saliendo a votar masivamente y sin condiciones, cuando se convoque la constituyente comunista.

Luego, ya en enero, la distribución político-territorial que en las gobernaciones establece la ahora amenazada constitución vigente, se verá en jaque por la iniciativa constituyente que ya avanza la revolución. Poco durará el supuesto triunfo, y entonces el verdadero trofeo de las regionales, que no es otro que la imposición del tubo, se convertirá en el arma con la cual el gobierno podrá dominar la composición de una Asamblea Constituyente, que tendrá potestad de disolver a todos los poderes, incluyendo al ejecutivo regional.

Ante este panorama previsible, debe el elector decidir ahora en base a un camino de derrotas avaladas por la evolución histórica del fraude electoral: Es necesario escoger si se continúa la senda encantada que nos llevará al comunismo, o si imponemos -primero- las garantías necesarias para decidir con nuestro voto mediante Elecciones Auténticas, asegurando que nuestra decisión será respetada tanto dentro como fuera de las fronteras del país.

Para ello, sáquese de la mente una palabra: la abstención. Si se abstiene, serán otros quienes decidan por usted. Acto seguido, debe sacarse de la mente otra palabra, la participación, pues si usted participa, es decir, si vota sin exigir condiciones, lo único que hará será permitir la constituyente comunista. El camino que le queda, como legítimo heredero de una gesta libertadora que se extendió por toda Latinoamérica, y como hijo de una democracia llegó a ser ejemplo para el mundo, es defender su derecho a elegir y vivir en libertad, con seguridad y paz.

Sin condiciones no hay elecciones.

Por un VotoLimpio

Twitter: @NOmasCNE