Carlos Julio Peñaloza: Una sutil pero firme ligazón

El Grupo La Colina que maneja las relaciones de la Oposición con el CNE tiene una historia que se remonta a la división del PCV y la conspiración que entronizo a Chavez con hombres e instituciones unidos por un vínculo sutil.

En mi anterior artículo “La Colina sale del closet” exploré cual podría ser la conexión entre Hugo Chavez, Luis Castro Leiva, Teodoro Petkoff, el Grupo Gumilla y el Grupo La Colina. Fue un intento de esclarecimiento de hechos concretos que afectan la unidad de la oposición y sus relaciones con el CNE.

En esto no hay animadversiones. Al contrario soy amigo de Petkoff, admiré como intelectual al difunto filosofo Castro Leiva y suscribo sus tesis que el bolivarianismo es una teología usada como hoja de parra para ocultar las desnudeces del militarismo autoritario. Considero también que en el Grupo La Colina hay algunos profesionales calificados, pero algo huele mal en su asesoramiento a la MUD.

Lejos de dividir la Oposición  y promover la abstención nuestro objetivo es mostrar y demostrar -eso si- la necesidad que la oposición nombre un nuevo equipo de asesores electorales que reemplace al Grupo la Colina. Dado que el espacio de estas notas es limitado dividí el tema material en varios escritos. Hoy me centraré en centraré  en Castro Leiva porque jugó un papel circunstancial, pero importante en ciertos hechos.

Castro Leiva y Chavez probablemente no se conocían antes del 4F, pero el filósofo no era ajeno al mundo militar. El interés de Castro Leiva por los militares le viene de familia. Es hijo del teniente Coronel Raúl Castro Gómez quien fue Director de la Academia Militar de Venezuela entre 1947 y 1952. Un militar distinguido. Era primo del presidente Carlos Delgado Chalbaud asesinado en 1951 y se había graduado en la Escuela Militar de Saint Cyr en Francia. Era un hombre delgado, alto con una figura ascética reminiscente del general López Contreras. Como director de la Escuela Militar por 6 años formó a la mayoría de los oficiales del ejercito que se alzaron el 1º de enero del 58 contra Perez Jiménez. La carrera de este oficial ejemplar fue descarrilada  luego que Pérez Jiménez cometió fraude electoral en 1952. Por sospechas se le obligó a irse del país como agregado militar.

Era coronel cuando conocí a Castro Leiva en 1982. Años mas tarde lo invité en 1985 a la Academia Militar de la cual yo era director. En esa visita me confesó su angustia sobre la posibilidad de un golpe y me planteó su negativa opinión sobre el bolivarianismo que se inculcaba a los militares. Luego no lo vi mas hasta que tropecé con el articulo censurado por la redacción del Diario de Caracas publicado en el blog del Grupo Gumilla. Ese articulo da pie a pensar que el filosofo apoyaba la rebelión que antes condenaba. Un lector me hizo ver que posteriormente Castro Leiva cambió de opinión y escribió otros artículos donde se oponía al alzamiento.

Un empalme militar que pudo haber tenido este intelectual con Chavez fue por intermedio del mayor Fernando Falcón Veloz o el teniente Eliécer Oteiza quienes fueron sus alumnos y eran del circulo cercano al comandante golpista. Pero no hay reportes de contactos personales con Chavez. Castro Leiva no fue un hombre de acción y por lo tanto no creo que haya sido golpista. Fue un intelectual muy apreciado y su interés estaba en la filosofía del deporte. Según declaraciones de Fernando Falcón Veloz este intelectual no fue captado por Chavez pero si abrigó la idea de formar una corriente de pensamiento diferente dentro de la logia golpista para hacerla cambiar de rumbo. Tal vez el distinguido filosofo pensó que esos contactos podían serle útiles para penetrar a los militares. Uno de sus seguidores fue el general Raúl Baduel.  Así estaba cuando la muerte lo sorprendió tempranamente en 1999.

La conexión de Castro Leiva con el Grupo La Colina viene por otro lado. El profesor aunque no fue comunista, fue muy amigo de Teodoro Petkoff y dio clases a muchos miembros del grupo estudiantil “Fórmate y Lucha” creado por Petkoff en la USB en los años 70. Castro Leiva se hizo ductor de estos jóvenes.  Luego de su muerte en 1999 el grupo empezó a reunirse bajo la dirección del ingeniero Juan Mijares en un espacio llamado “La colina creativa” en la Universidad Metropolitana. La Colina fue el apelativo que le dio Castro Leiva a la sede de IDEA cerca de la USB. Tal vez Castro Leiva dio origen al nombre, pero no fue quien desarrolló el grupo que pronto controlaría las relaciones entre la Oposición y el CNE.

Para las elecciones presidenciales de 2006 Teodoro Petkoff instaló al ingeniero Mijares y al Grupo la Colina como los expertos electorales de la Coordinadora Democrática para apoyar la candidatura de Manuel Rosales. En los comicios del 7-O La Colina siguió enquistada en esa actividad apoyando a Capriles Radonsky. Durante esos comicios La Colina se convirtió en el principal asesor de la oposición en materia electoral monopolizando la relación con el CNE. El desacertado asesoramiento dado a los candidatos ha creado recelos sobre una posible agenda oculta por parte del grupo. Se dice que este móvil secreto conduce fatalmente al “síndrome del candidato sumiso”. Los resultados obtenidos no han sido exitosos.

La ligazón entre Chavez, Castro Leiva, Teodoro Petkoff, el Grupo Gumilla y el Grupo La Colina no es directa pero si, aunque circunstancial en cuanto no premeditada, es importante. Se trata de un vínculo sutil y complejo que conduce a coincidencias dignas de análisis. Ligaduras ocultas que crea la realidad. Es la historia que cubriré en mi próximo articulo.