Nicolás… Maquiavelo por @maggidilena

“El que quiere ser tirano y no mata a Bruto y el que quiere establecer un Estado libre y no mata a los hijos de Bruto, sólo por breve tiempo conservará su obra”-N. Maquiavelo-. Ciertamente este tipo de citas nos ponen a pensar sobre lo que está pasando en nuestro país. Sin pretender llegar a los más profundos análisis, los ciudadanos que tenemos la fortuna de vivir este proceso de cambios en Venezuela, no podemos desestimar que detrás de tantas medidas que trata de imponer un plan de gobierno premeditado y alevoso, hay sin duda una teoría que lo sustenta. La forma de Estado DES-COMUNAL que se vende como el que da el poder al pueblo, no es tan así. Esa parte de la frase de “conservar su obra” nos debe llamar a todos a una reflexión, en el sentido de ¿cuál es  la obra que se quiere de una vez por todas instituir en un noble país manipulado en mucha de sus masas?. Alerta! Para cualquier democracia, hasta la más imperfecta, la libertad tiene que imperar en todas las expresiones ciudadanas, y sin duda, tener cabida en todas y cada una de las instancias de poder. En el caso venezolano sabemos que mucho se habla de la descentralización, leemos a diario de los mecanismos efectivos para darle el poder del “control” al ciudadano sobre las gestiones de sus autoridades más cercanas. Sin embargo, la otra parte de la historia ha sido manipulada por quienes ocupan el tren ejecutivo de un gobierno que fue pensado desde hace mucho tiempo y que basados en las artes de “El Príncipe” de Maquiavelo, ha decidido dar pasos hacia una autoridad única, un pensamiento único que además haga sentir a los que piensan distinto que no tienen posibilidad de tener oportunidades a menos que se dobleguen y se conviertan en militantes políticos todos iguales.  Ahora bien, pensemos en voz baja, solo para nuestro consumo. ¿Realmente tenemos la suficiente madurez para entender que lo que representa esta propuesta de comunas y poder popular, en realidad no se trata de trasladar competencias al ciudadano, sino que por el contrario, es parte de un plan que tiene como uno de sus principales fines quitar del camino a quienes ellos denominan rivales o enemigos? El peligro lo corremos todos, porque con esa misma vara se medirán todos quienes simplemente tengan algo que cuestionar, ergo, no hay dialogo, ergo, no es democracia. Entonces, ¿que nos queda?, a ver, cual es su conclusión? Nos convertimos en enemigos sin serlo? Votamos? O dejamos que los principios de Nicolás, el Maquiavelo por supuesto, guíen los destinos del país que tenemos en el presente y el que soñamos tener para nuestros hijos? De todas maneras, siempre desde el lado positivo, este Nicolás solo por casualidad tiene el mismo nombre, pero no la misma sabiduría.