Catorce tibetanos se han inmolado en los últimos 12 días

La muerte de dos tibetanos tras prenderse fuego en la provincia noroccidental china de Qinghai el pasado sábado eleva a catorce el número de inmolaciones en los últimos doce días, informó hoy la agencia tibetana Phayul.

Shangdad Tsering, de 24 años y padre de un niño de tres, se quemó a lo bonzo frente a una oficina del gobierno provincial chino en la ciudad de Dokar Mo horas después de que una mujer taxista, Chagmo Kyi, falleciese en la ciudad de Rongwo al inmolarse a las puertas de otra sede gubernamental.

Según algunos testigos citados por Phayul, las autoridades chinas prohibieron a los ciudadanos tibetanos visitar a las familias de vecinos inmolados para impedirles que mostrasen sus condolencias, además de cerrar varios monasterios.

Un tibetano en el exilio agregó que miles de ciudadanos se congregaron en el lugar donde Sangdad Tsering se prendió fuego para trasladar su cuerpo a un monasterio cercano.

Sangdad, según la misma fuente, había manifestado en varias ocasiones su frustración acerca de la falta de libertad en el Tíbet, además de reclamar el regreso del Dalai Lama, el líder espiritual tibetano que vive exiliado en la India.

El número de inmolaciones en regiones con población tibetana ha aumentado en las pasadas dos semanas en coincidencia con la celebración del XVIII Congreso del Partido Comunista (PCCh) en Pekín, que comenzó el pasado día 8.

Con los dos nuevos casos, la cifra de inmolaciones en los últimos doce días se eleva a catorce y el número de muertes desde 2009 a 62, de un total de 76 casos de este tipo, según Phayul.

La alarmante escalada de estos actos de protesta llevó a la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, a instar al Gobierno chino a que actuara para evitarlo, pero el régimen comunista se mantiene firme en su postura y acusa al Dalai Lama y a otros líderes tibetanos de instigar las inmolaciones.

El Dalai Lama dijo ayer desde su residencia india en Dharamsala que la situación es “seria” y que “tanto si el Gobierno chino está de acuerdo como si no, hay problemas que no son buenos ni para los tibetanos ni para la población china, por lo que habrá que buscar una solución basada en el mutuo entendimiento y en el respeto”.

“El uso de la fuerza nunca dará resultados satisfactorios”, añadió, según Phayul.

China considera a Tíbet parte del país desde hace siglos, por uniones dinásticas y conquistas en la época imperial, si bien para los tibetanos en el exilio el “Techo del Mundo” era virtualmente independiente hasta que fue ocupado por el Ejército comunista a principios de la década de los 50 del siglo pasado. EFE