Pablo Aure: La rectora magnífica

El 15 de noviembre de 1892 se decretó la creación de la ilustre Universidad de Valencia. Para aquel entonces, Venezuela, quizá como hoy, vivía momentos de angustia y desestabilización política. Ya se concebía que las universidades no le eran cómodas a los gobiernos tiránicos, y por esa razón apenas a los doce años de fundada, en 1904, el jefe de Estado ordena su clausura.
Transcurrió más de medio siglo hasta que, en el año 1958, con la llegada de la democracia, nuestra casa de estudios superiores reabrió sus puertas bajo el nombre de Universidad de Carabobo.
Hoy, la Universidad de Carabobo igual sigue siendo acechada por aquellos que les molesta la producción del conocimiento y el debate plural de las ideas. No se atreven a hacer lo que hizo el General Cipriano Castro en 1904, o sea, decretar su clausura, pero sí realizan movimientos extraños dirigidos a socavar las bases donde ella se sustenta. Recortes presupuestarios, anarquización propiciando la suspensión de elecciones y legislando para dificultar su autonomía y propia generación de sus normas de organización y gobierno.
En estos 120 años de historia la Universidad de Carabobo ha tenido que contraponerse a enemigos en todos los frentes. Antes, en su mayoría eran enemigos externos, pero hoy son internos y externos.
Probablemente los de adentro son los más peligrosos, porque se visten con el ropaje de la toga y el birrete.
A Dios gracias, nos vanagloriamos en estos tiempos tormentosos de decir que como timonel de nuestra querida universidad tenemos una académica de postín que ha sabido con gran temple navegar por los temporales y turbulencias de estos infaustos momentos que vivimos: Jessy Divo de Romero, de estirpe universitaria. Hija del doctor Jacobo Divo que entregó por entero su vida a la Universidad de Carabobo. Nadie lo pone en duda.
Hoy la profesora Jessy Divo ejerce el rectorado con una gran autoridad y academicismo, reivindicando majestad al cargo con honestidad. La asfixia mediante la reconducción presupuestaria no le ha sido impedimento para trabajar por los Ucistas. A los pocos recursos que llegan a la Universidad de Carabobo le ha dado correcta utilización. Lamentablemente todas las universidades públicas venezolanas han sido castigadas en los últimos cinco años con la reconducción del presupuesto, sin considerar los altos índices inflacionarios.
La rectora Jessy Divo ha tenido un trato equitativo con las siete facultades. No ha dado preferencias ideológicas para satisfacer las necesidades del sector universitario. Administra con criterios basados en la justicia y jamás con la mirada puesta en favorecer negocios o la conveniencia personal de amigos y parientes. Rinde cuentas por cada céntimo que ingresa a las arcas del tesoro universitario. Bolívar que llega, bolívar que se invierte para mantener abierta y funcionando la institución. No hay cuentas en los bancos, como algunas veces solía ocurrir. La rectora Divo le imprimió un estilo académico y de altura al cargo.
Las obligaciones como norte
El tiempo de Dios es perfecto. Esa es la razón por la que hoy nuestra institución es dirigida por la profesora Jessy Divo. Se formó para ser rectora de la Universidad. Fue maestra de primaria; luego, siendo estudiante, presidió el Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho. Posteriormente pasó a formar parte del personal docente de la institución en una de las disciplinas que más rigor dogmático demanda, como son las Obligaciones en el Derecho Civil.
Todos los que han estudiado la carrera de Derecho saben que para enseñar Obligaciones se necesita una capacidad especial. Cualquiera no tiene un bagaje de cultura jurídica y los dotes de liderazgo y templanza que una disciplina como esa demanda. Esas cualidades adornan a nuestra rectora magnífica.
Ha sido también consultora jurídica de la institución, Secretaria, Vicerrectora Académica. Ella ha demostrado en su encomiable labor, que sí es posible imprimir prestigio y jerarquía a un cargo excelso como ser rectora de una Universidad centenaria.
La he acompañado en su equipo de autoridades como Secretario durante cuatro años, y por ello puedo dar fe de lo que escribo. Desde el Consejo Universitario hemos compartido muchas experiencias, antes desde el curul del Decanato de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, y ahora como Secretario. He podido ver su sencillez, valentía y alto compromiso con la academia. Es una mujer valiente, humilde, con sublimes sentimientos de apego a sus principios y valores. Es una trabajadora incansable, y no me cabe duda de que se ha ganado un sincero respeto de los miembros del Consejo Universitario. Por lo general, sus propuestas siempre gozan de consenso. Conversa, atiende a cada consejero. No impone nada. No es arrogante. Al contrario, dialoga y procura las mejores decisiones para el colectivo.
Al servicio de la democracia
Todos debemos entender que sin país tampoco tendríamos Universidad. Esa visión la tiene nuestra rectora, por eso la vemos no solo defendiendo la Universidad de Carabobo sino que también se involucra directamente en la defensa del país y de sus instituciones. No oculta su rostro. Se le respeta porque trata al adversario con respeto y no tiene doble discurso. No comulga con esa falsa moral que predican algunos que pretenden presentarse como defensores de la UC y a escondidas pactan con los interventores de nuestra autonomía.
A propósito de lo que aquí escribo, hoy lunes, se ha convocado una rueda de prensa en la plaza Prebo en las inmediaciones de la Galería Braulio Salazar en la que el sector universitario se pronunciará en la defensa de la democracia para el estado Carabobo. La rectora Jessy Divo de Romero acompañada por miembros del Alma Máter carabobeña, dará un mensaje a la comunidad llamando a participar en las elecciones del próximo 16 de diciembre. Carabobo corre peligro de caer nuevamente en manos de un militar que no entiende de descentralización ni mucho menos de democracia. Acompañemos a nuestra rectora hoy a las 11 am para escucharla respaldar los valores democráticos. ¡Carabobo no se entrega!
@pabloaure