Fueron exaltados 4 ex peloteros criollos al Salón de la Fama del Béisbol Venezolano

Foto: liderendeportes.com

Este martes en la ciudad de Valencia, en Carabobo, los expeloteros Oswaldo Guillén, Roberto Muñoz, Wilson Álvarez y Luis Salazar fueron elevados al Salón de la Fama del Béisbol Venezolano.

Salazar y Álvarez recibieron su placa en el Museo del Béisbol en la capital carabobeña, sin embargo, Guillén no pudo viajar, estuvo ausente pues no pudo viajar desde Estados Unidos, por lo cual recibió la distinción Domingo “Tortuga” Fuentes, representante de los Tiburones de La Guaira.

Por Muñoz, fallecido hace dos meses, estuvo presente la señora Carmen Toro de Muñoz.

Muñoz, nativo de Caracas, fue uno de los grandes lanzadores que ha tenido Venezuela en su historia. En 17 años de carrera jugó con el Valencia, Llaneros de Acarigua, Navegantes del Magallanes, Tigres de Aragua, Cardenales de Lara y Leones del Caracas.

Fue el primer pitcher con 50 triunfos y 50 salvados dentro de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional. Finalizó su carrera con 368 juegos lanzados, 64 victorias y 59 rescates, rubros que lo ubican sexto, décimo y quinto posición de todos los tiempos.

En 1967 se convirtió en el venezolano número 13 en actuar en las mayores, al estrenarse con los Atléticos de Kansas City. También vistió los uniformes de Atléticos de Oakland, Cachorros de Chicago y Padres de San Diego.

Por su parte, el oriental Salazar integró la llamada “Guerrilla” de los Tiburones de La Guaira a finales de los setenta e inicios de los ochenta.

Ganó el campeonato en las campañas s 82-83 y 84-85 y en la 87-88 encabezó el torneo en hits con 73, largó 10 cuadrangulares y remolcó 39 rayitas para dejar .371 de promedio.

Jugó 13 temporadas en Grandes Ligas. Firmó con los Reales de Kansas City, pero debutó en las Mayores con los Padres de San Diego en 1980, también jugó los Medias Blancas de Chicago, Tigres de Detroit y Cachorros de Chicago.

Mientras, Wilson “El Intocable” Álvarez mostró su calidad con su equipo del alma, Águilas del Zulia, con el que obtuvo la triple corona del pitcheo en la zafra 91-92 y fue un baluarte importante en los títulos de Águilas en Venezuela  y en la Serie del Caribe en Mazatlán, México en 1989.

En la Gran Carpa, el marabino debutó con Texas en 1989 y tocó la gloria al lanzar no hit no run con la camiseta de los Medias Blancas de Chicago ante los Orioles de Baltimore el 11 de noviembre den 1991. Esa fue apenas su segunda apertura en su primera temporada con los patiblancos.

También lanzó con los Gigantes de San Francisco, Rays de Tampa Bay y Dodgers de Los Angeles. Se retiró con 102 triunfos y efectividad de 3.96 tras 15 temporadas.

AVN