Oliver Blanco: Cambiemos de camino

Algunos venezolanos en un ejercicio pleno de soberbia han dado por sentado que para ellos mismos, humildemente, son mejores que Einstein, quien llegó a describir la locura bajo el concepto de hacer siempre lo mismo, una y otra vez, esperando resultados distintos. Pero como estamos en Venezuela, para algunos “el mejor país del mundo aún cuando estamos divididos, haya hambre, desempleo, miseria y dos muertes por hora, nuestra estadía indefinida en la placentera negación, nos hace concluir que manteniendo el mismo discurso, la misma oferta y evasión, la oposición se llevará algún día una victoria electoral en esto que para Chávez es un show que debe continuar, y para otros es un juego que no ha terminado.

Ante el inminente plan continuo para convertirnos en un estado comunista Hugo Chávez asoma una serie de reformas, constitucionales o no, que buscarán reducir en gran medida nuestras pocas libertades. Sin embargo, la concepción de muchas campañas de gobernadores es una repetición del discurso derrotado el 7 de octubre y  cuya continuación nos hundió el 8 demostrando que si no nos reconducimos, bajo la frase: “tiempo de Dios es perfecto” esperaremos años a que un nuevo mesías se sienta lo suficientemente tocado para hacernos transitar por caminos que seguramente terminaran en desvíos o precipicios.

Si bien es cierto que son numerosos los problemas cotidianos que la irresponsabilidad del régimen ha generado, los candidatos deberían enfocar su mensaje en unificar de nuevo a la oposición, bajo un sentimiento de indignación tal contra el CNE, que nos haga seguir desconfiando del ente pero no de una oposición que luce guabinosa y acomplejada por no hablar de fraude, pero que si denuncia todas las causas de un fraude juntas: ventajismo, trampa, irregularidades y triquiñuelas. Los venezolanos sabemos muy bien que hay dentro del CNE y hemos votado asumiendolo, pero el silencio de nuestra dirigencia es justamente lo que puede generar abstención. Votar de por sí es inútil si no viene acompañado de una estrategia de resistencia no violenta.

Los candidatos a gobernadores deben presentar su plan de políticas públicas que debe ser un derivado de la visión que tienen de un país cuyo problema no es de eficiencia, sino de la centralización abusiva que el gobierno está dirigiendo contra las regiones.  Dificilmente podremos competir con electrodomésticos, pero aún menos con promesas de la construcción de viviendas y obras públicas, que ya nos dejamos arrebatar como competencias regionales. Tenemos que cambiar de lenguaje y explicar pedagógicamente a que estamos enfrentados y que de nada servirán los electrodomésticos, si ante la futura devaluación, directa o indirecta, los venezolanos viviremos aún peor, victimas de un régimen que construyó su partido dentro del aparato institucional del país, que ideologizará a los niños en sus colegios y que no tendrá ningún problema en mantener una fluidez económica ficticia endeudándonos cada vez mas. Hablemos de descentralización, de nuestra historia y defendamos de una vez las gestiones y sus logro, que no son solo las actuales de los gobernadores acorralados, sino la del pasado, la de la república civil y democrática.

No subestimemos mas el liderazgo de Chávez, no sólo se mantiene a punta de dádivas, nuestra oferta no puede ser pujar como si los venezolanos estuvieran en subasta. Los políticos tienen una responsabilidad mucho mayor a la de adaptarse a o lo que las encuestas dicen de una sociedad cuyas aspiraciones han sido aplanadas. Deben pensar en grande e inspirar y convencer para que nuestra gente sienta que somos una alternativa y en este caso, no un chavismo mejorado.  Si no queremos los mismos resultados del 7 de octubre, cambiemos de camino.

 

@OliverBlanco