#FreitesSomosTodos por @carmenbeat

Ayer cesó la huelga de hambre la alcaldesa Evelyn Urdaneta tras seis
días apostada en las afueras de la sede caraqueña de las Naciones
Unidas. PDVSA, la petrolera del Estado venezolano le adeudaba unos 100
millones de bolívares por concepto de impuestos municipales, lo que
para su pequeño municipio significaba el 75% de los recursos anuales
municipales.

Tras un convenimiento de pagos, la alcaldesa depuso la huelga. El
asunto transcurrió ante los ojos de una sociedad que se encuentra
levemente narcotizada, muy hastiada y con bastante inmunidad al
escándalo. ¿Es éste un final feliz? Probablemente no. Es muy
lamentable que haya que recurrir a tan extremo mecanismos de presión
para que la más boyante de las empresa de Venezuela pague sus
obligaciones fiscales. ¿Qué ejemplo da PDVSA, la principal empresa
nacional, a los contribuyentes venezolanos al desconocer sus
obligaciones tributarias?

La huelga de la alcaldesa no fue un caso aislado de un conflicto entre
partes. Este no es fue caso del municipio Freites. El caso de Evelyn
Urdaneta debe verse como el caso de la descentralización y el caso de
la dignidad. Una mujer que valiente y dignamente se opone a un
petro-estado que se cree omnipotente.

Los municipios son razón y esencia de la vida política nacional. La
descentralización fue un logro político importantísimo de la sociedad
venezolana, logro que hoy se ve amenazado por la ambición
centralizadora y totalitaria del gobierno del presidente Chávez. Las
elecciones locales, cuya convocatoria posterga el CNE de manera
deliberada, son tan importantes, entre otras cosas, porque la ciudad
(y el municipio por extensión) es la esencia de la política. En su
origen etimológico la palabra política viene del griego polis que se
aplica a la ciudad, tanto en lo relativo a las griegas
ciudades-estado, como a la actividad del ciudadano cuando interviene
en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o con sus
protestas.

¿Qué pasaría si una importante empresa municipal no cancelase sus
impuestos? Probablemente el ejecutivo tomaría medidas en su contra,
por ponerse al margen de la legislación municipal. Pero PDVSA no es
una empresa cualquiera, es la empresa que soporta el petro-estado
venezolano, que desde una posición de abuso y dominio trata de imponer
el poder central en contra de la autonomía municipal.

No hay política sin municipios. No hay municipios sin política. Los
municipios son espacios cercanos para el entendimiento posible,
instancias próximas al ciudadano que hacen viable buen gobierno. Son
los municipios quienes tienen en su esfera inmediata de actuación el
mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. El rescate de la
Política debe venir desde sus bases mismas: los niveles urbanos de
gobierno.

El municipio es la célula fundamental de la descentralización y el
incumplimiento de sus obligaciones por parte de la principal empresa
del Estado debe verse como un grave atentado a la descentralización.
¿Es el caso de Freites y de la Alcaldesa  apenas la antesala de lo que
veremos con la implantación del Estado comunal? Un poder descomunal
del estado centralizador apabullando a los municipios, un ejemplo del
neoautoritarismo que puede llegar a esta sociedad si no se reestablece
el equilibrio de poderes.

El honroso ingreso de Venezuela al Consejo de Derechos Humanos de la
Organización de Naciones Unidas (ONU), compromete aún más a nuestro
país al respeto de los derechos humanos.Que se le otorgue semejante
silla al gobierno de Venezuela es algo parecido a lo quesignificó el
otorgamiento del premio Nobel de la Paz al presidente Obama cuando
apenas comenzaba su primer mandato, un mensaje que dice: “aún no te lo
mereces, pero apostamos a que no nos decepcionarás…” Pero la huelga
de Evelyn pone en entredicho el papel que pueda jugar Venezuela en esa
silla: Un 75% de los programas sociales del municipio debieron
suspenderse pòr el incumplimiento de la petrolera. ¿Dónde está la la
protección a la mujer? ¿Dónde el combate contra el hambre y la
pobreza? Son esas las consignas que, al menos en el plano teórico,
harían de Venezuela merecedora de ese sitial de honor en las Naciones
Unidas.

La huelga terminó, pero la batalla por la descentralización y por la
dignidad apenas comienza. Parafraseando a otro premio nobel, el chino
Gao Xingjiang: “se puede estrangular a un municipio, pero no se puede
estrangular su dignidad”

Carmen Beatriz Fernández
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La autora preside la consultora DataStrategia y es profesora de
comunicación política en el IESA.