José Vicente Carrasquero: Déficit de Credibilidad

Si algo desmotiva el deseo de participar en el proceso electoral a celebrarse el 16 de Diciembre es la desconfianza en el sistema electoral por un lado y en el Consejo Nacional Electoral como institución por el otro.

Este sentimiento no es gratuito. Para las elecciones del 7-O la oposición realizó un tremendo esfuerzo en explicar a su electorado que el sistema electoral es confiables y que no admite posibilidad de que se realice un fraude electrónico. Muchos venezolanos le dieron un voto de confianza a la MUD más que al propio CNE. Todavía está fresca en la memoria de muchos los controvertidos resultados del Referendo Revocatorio de 2004.

Por otra parte, existen organizaciones y personalidades que siguen dudando de la idoneidad del sistema electoral y que hacen mucho esfuerzo por explicar los motivos de su desconfianza. La explicación, independientemente de su validez, termina teniendo un efecto desmovilizador del electorado opositor que resulta en un beneficio directo para el partido de gobierno.

La guerra de encuestas y el manejo de los resultados a lo largo de la campaña electoral hicieron sentir a ambos bandos que tenían la posibilidad real de ganar la contienda presidencial. El resultado adverso a la oposición volvió a poner sobre el tapete la idoneidad del sistema electoral y aparecen incluso videos en internet en los cuales se explica, en mi opinión a la ligera, el supuesto fraude del que habrían sido víctima los venezolanos.

Como si estos elementos no fuesen suficientes, nos encontramos con una actuación del CNE como institución que dista mucho del papel que le otorga la Constitución como garante de procesos electorales que por definición debieran ser impolutos. Es así, como vemos a la Rectora Presidente reclamar credibilidad sin que haya de parte de ese cuerpo colegiado una actuación que en su conjunto merezca la confianza exigida.

El cierre del Consulado de Miami fue una oportunidad perdida para el CNE de demostrar que son verdaderamente un poder independiente. No hubiese sido mayor dificultad para este órgano electoral organizar un proceso de votación que no dependiera de la estructura del Poder Ejecutivo a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores. Estoy convencido que de haber habido la voluntad de demostrar independencia, el CNE contaba con los recursos financieros, técnicos y humanos para garantizar el voto de los venezolanos en Florida.

La decisión de mantener la alcabala que le indica a la gente en que mesa vota, a pesar del listado publicado en cada centro electoral, no puede más que despertar suspicacias. No he oído una sola explicación que justifique este mamotreto que entorpece el libre flujo de electores.

El llamado de atención es a la directiva del CNE. La confianza y la credibilidad no se exigen. Se ganan con un comportamiento ejemplar y con impecable apego a la ley. Hay un déficit de credibilidad.