Astronautas descubren bajo tierra una nueva especie de cochinilla

Un grupo de astronautas de la Agencia Espacial Europea (ESA) han descubierto un nuevo tipo de cochinilla durante entrenamientos bajo tierra realizados en la isla italiana de Cerdeña, informó la institución con sede en París.

Se trata de una nueva especie de este tipo de crustáceos, de apenas 8 milímetros de longitud, que descubrieron los miembros del programa de entrenamiento Caves, un equipo de astronautas de cada una de las agencias que participan en el programa de la Estación Espacial Internacional.

Los animales descubiertos pertenecen al suborden de los isópodos terrestres, conocidos comúnmente como cochinillas, precisó la ESA en un comunicado.

Durante las seis jornadas que permanecieron en el interior de un sistema de cuevas de Cerdeña los astronautas llevaron a cabo un intenso programa de investigación científica que incluía disciplinas como la meteorología, la topografía, la geología o la catalogación de vida subterránea.

La diseñadora del curso, Loredana Bessone, explicó que el equipo descubrió “un pequeño charco en el que habitaban unos crustáceos muy interesantes”.

Los astronautas pusieron cebos cerca del charco y en otros lugares de la cueva para atraer e identificar tantas formas de vida como fuese posible.

Uno de los miembros del equipo de astronautas, Paolo Marcia, colocó un cebo “con un olor particularmente intenso, a base de hígado y de queso podrido”, explicó.

Tras tres o cuatro días, los astronautas recogieron varios especímenes de las especies menos comunes y los preservaron en alcohol para su estudio en la superficie; entre ellos estaban la cochinilla descubierta ahora.

Las cochinillas son el único grupo de crustáceos adaptado completamente a la vida fuera del agua, recordó la ESA, que explicó que “sorprendentemente, los astronautas han descubierto una especie que ha vuelto al medio acuático, completando un ciclo evolutivo”.

“Este descubrimiento es muy importante, porque se pensaba que las únicas cochinillas acuáticas conocidas eran las formas primitivas a partir de las que habían evolucionado las cochinillas terrestres. Ahora está claro que estos animales han evolucionado para volver a vivir en el agua”, explicó por su parte el especialista en isópodos Stefano Taiti.

El descubrimiento también confirma la teoría de que la evolución no es un proceso unidireccional, puesto que “las especies pueden evolucionar para volver a vivir en hábitats que habían abandonado”, agregó. EFE