Gerardo Blyde: Ni directo ni secreto ni universal

Varios consejos comunales pueden conformar una Comuna. Varias comunas contiguas pueden conformar una Ciudad Comunal. Varias ciudades comunales pueden conformar una confederación de comunas. Sobre la confederación se crearán los Distritos Motores de Desarrollo cuya cabeza la designa sólo el Presidente de la República.

¿Dónde queda usted? Allá abajo, en el escalón más lejano de todo este andamiaje. Con suerte, usted habrá votado sólo una vez para elegir a los voceros del consejo comunal de donde vive. Esos voceros serán quienes, con otros voceros, puedan participar en la conformación de la Comuna que lo abrazará a usted, aunque no quiera. La comuna tendrá un parlamento comunal designado en segundo grado por el cual usted no habrá votado. Ese parlamento designará en tercer grado a los diferentes comités que se constituirán para darle vida a la comuna, todos órganos colectivos, por los cuales usted tampoco habrá votado. Esa comuna también decidirá integrarse a otras para constituir la Ciudad Comunal y usted tampoco será consultado. Varias ciudades comunales se confederarán y usted no votará y, para colmo, el Presidente de la República se reservó el nombramiento del Jefe del Distrito Motor que comandará las cinco zonas en las que se dividirá el país.

Puede que usted viva en un sector cuya composición política sea adversa al Gobierno Nacional. En ese caso, usted y sus vecinos podrán organizarse para constituir su consejo comunal y no quedarse fuera de la participación. Una vez que concluya el muy complicado proceso, constituya su consejo, elija a sus voceros y reúna todos los requisitos que exige la ley, tendrá que llevarlos a Fundacomunal (adscrita al Ministerio del Poder Popular para las Comunas). Allí le pasarán el “filtro” de las listas de la discriminación y, si la mayoría de los voceros elegidos no son chavistas, dejarán su solicitud de registro engavetada durmiendo el sueño de los justos en algún archivo de esas oficinas. Hasta allí llegó su participación en el Estado comunal.

Si por el contrario, al cotejar el nombre de los voceros elegidos resultare que en mayoría sí están con el Presidente, y si además le han colocado algún nombre “revolucionario” (como “consejo comunal Che Guevara”) obtendrán muy rápidamente su registro. Aun siendo chavista, hasta allí habrá llegado su participación. En adelante, para la conformación de la Comuna, y el parlamento comunal, y los comités, y las ciudades comunales y la federación comunal, usted habrá delegado a ciegas y por siempre su representación en los voceros de su consejo comunal, por una parte, y en Chávez la designación del jefe del Distrito Motor, por la otra.

En el Estado comunal la regla de oro de la democracia, “un ciudadano, un voto”, brilla por su ausencia. El voto directo según el cual el ciudadano elige en primer grado a sus representantes en todas las instancias, es eliminado bajo la excusa de no creer en la democracia representativa. Pero lo cierto es que el elector delegará su poder del voto en otros que votarán por él en segundo, tercero y hasta cuarto grado. El voto secreto también se irá de vacaciones indefinidas, pues cada proceso de selección es asambleario y público (a mano alzada). El voto universal -es decir, todos tienen derecho a votar con la única limitante de la mayoría de edad- sólo será aplicado en la selección de los voceros del consejo comunal. De allí en más nunca el ciudadano común votará.

Es increíble que quien tanto ha criticado el sistema electoral de Estados Unidos por consagrar en esa federación un voto directo del ciudadano para elegir delegados a una convención que es la que, luego reunida, elige al Presidente, nos haya metido de contrabando, a través de un paquete de leyes, un sistema que consagra lo mismo y hasta peor, cuando nuestra Constitución no lo permite.

A quienes creen que exagero les recuerdo un ejemplo que ya sucede. En el municipio Libertador, mientras todos votaremos por gobernadores, nadie votará el próximo 16-D. El Presidente ordenó la creación por ley del Distrito Capital que puso como instancia intermedia entre el municipio y el Gobierno Nacional, sustrayéndole las competencias que en esta misma instancia tenía la Alcaldía Metropolitana. En esa ley se le suprimió a los ciudadanos su derecho a elegir y el Presidente se reservó el nombramiento del “Jefe/a de Gobierno”. Así pasará con los distritos motores que a futuro abarcarán todo el territorio nacional.

La participación ciudadana en el andamiaje del Estado comunal inconstitucional es una farsa para controlarlo todo y a todos. 

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