Damián Prat C.: Refractarios: La “revolución” entrega la soberanía nacional

La comparación de cuentas es abrumadora. No hay forma de no indignarse. Antes, hasta 2008, se usaban no más de 50 millones de dólares para comprar algunos insumos importados y así fabricar decenas de miles de toneladas de piezas y productos refractarios. En ese proceso de producción nacional, se generaban al menos 600 empleos directos y, como queda dicho, de nuestros ingresos de petrodólares de la Nación, solo era necesario asignar hasta un tope de 50 millones de dólares cada año.

Ahora, a partir de las estatizaciones directas o disfrazadas de 2008 en adelante, los “tiempos de revolución” arrojan este resultado: 1.- No se fabrica nada o casi nada en las plantas de refractarios de Guayana. 2.- El total (o casi total) de las piezas y productos refractarios que requieren los hornos de Sidor y las celdas de Alcasa y Venalum, son importados. 3.- La Nación gasta ¡188 millones de dólares por año! en esas importaciones de productos finales que hasta 2008 se fabricaban aquí y sólo costaban 50 millones de dólares en importar insumos. 4.- Se han perdido centenares de empleos y otros se han convertido en empleos precarios donde el trabajador ha perdido beneficios y progreso social.

Cerámica Carabobo fue estatizada y paralizada. Le cambiaron el nombre a Refractarios Socialistas del Orinoco como si con cambiar el nombre se hiciera algo. Más nunca produjo. Los trabajadores perdieron sus contratos colectivos y sus beneficios. La mayoría buscó otros sitos dónde sobrevivir. Lo que antes producía Cerámica Carabobo ahora se importa de Brasil, México, Colombia y otros países. Es una vergüenza. Un “logro” anti nacional de la “robo-lución”. Hay que ser muy fanático ciego para aplaudir esa vagabundería y para no arr…y denunciarla. Y encima gritar: “Y viene más”.

Calderys de Venezuela no ha sido estatizada, pero casi. Está paralizada. La transnacional se fue del país. Ni ellos ni el “gobierno revolucionario” le dan la cara a los trabajadores. La falsa revolución ahogó la empresa negándole la asignación de dólares para importar insumos o retrasándola meses y meses hasta destruir la producción. El gobierno se “ahorraba” 20 o 30 millones de dólares pero ahora gasta el triple o más en importar los productos finales. Empleo afuera y ruina dentro de Venezuela. ¿Revolución? ¿Socialismo? ¿Nacionalismo? Pura farsa. Claro que todo este reclamo de los trabajadores queda totalmente censurado en el canal 8. Allá todo es “disney-revolution” un mundo de fantasía irreal.

TIP 1: Vergüenza en Vista al Sol. Funcionarios de Rangel Gómez pintaron la fachada externa de la Escuela Básica Nacional Vista al Sol con murales de campaña electoral, violando la Ley de Educación, la Ley de Procesos Electorales y los reglamentos del CNE. No respetan ni a los niños. Tampoco a los electores a quienes toca votar allí en tres semanas.

TIP 2: Hay quienes piensan que un ataque tan brutal contra esa escuela y contra las leyes es un signo de angustia de quien sabe que la derrota electoral se le viene encima. Quizás, pero no nos consuela eso. Es necesario que la voz indignada del pueblo se alce para que esos atropellos se detengan.

TIP 3: Radar de los Barrios. Durante tres días el conductor del popular programa de Globovisión, Jesús “Chúo” Torrealba y su equipo de producción estuvo por segunda vez en Guayana. Vienen varios programas en las próximas dos semanas. Ya informaremos temas y fechas exactas en esta columna.

TIP 4: Francisca Duarte. De sus anteriores programas en Guayana, salieron algunas respuestas. El gobernador Rangel, siempre tan indiferente e indolente con esta comunidad, tuvo que preocuparse por el impacto nacional de las denuncias y corrió a ordenar un asfaltado en la calle principal. No solucionó nada de fondo, pero al menos El Radar de los Barrios lo obligó a hacer algo.

TIP 5: Cárcava de Vista al Sol. Estuve allí la tarde del sábado. Es impresionante y aterrador. Recordé que hace tres años, el gobernador anunció en rueda de prensa que su despacho ya había solucionado el problema de esa cárcava. Que ya se había reparado y que la comunidad podía dormir tranquila. Los vecinos ríen con amargura cuando uno les pregunta por eso. Varis casas más han sido tragadas por el hueco desde entonces. Allí hay una “selva” de árboles y monte. Nadie hace nada. Para colmo, el gobernador dice que “quiere más”. Qué vergüenza.

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