“El Potro” Álvarez: Somos gobierno pero seguimos siendo los perseguidos

Ya pasaron los tiempos en que Antonio “el Potro” Álvarez era un prospecto del beisbol que animaba a la fanaticada de los Leones del Caracas. Hoy, luego de una pasantía por las Grandes Ligas con los Piratas de Pittsburgh, es un experimentado bateador emergente de las Águilas del Zulia.

También pasó el tiempo en que hacía pininos en la música. En la actualidad es un cantante que se codea con personajes “burda e’ cartelúos” (valga el malandrismo) del género popular, tales como Chino & Nacho, Oscarcito e Ilegales. Ahora, este mirandino de 33 años se perfila de nuevo como un prospecto, pero de la política.

Irónicamente han sido los fanáticos —no del beisbol, sino de la oposición— quienes lo han catapultado como figura del chavismo. Luego de que Álvarez, hace ya años, expresara públicamente su simpatía por el proceso bolivariano, no han parado de agredirlo. El colmo ocurrió pocos días después de las elecciones presidenciales en el estadio Luis Aparicio “el Grande” de Maracaibo, cuando los hinchas de su propio equipo lo pitaron y clamaron porque se ponchara. Una vaina loca.

— ¿Ha seguido el hostigamiento y la intolerancia del público o ha bajado?

—Ha bajado un poco, se acató el llamado de muchas personas que, afectas o no la gestión del Comandante, solicitaron que todo se dé en el marco del respeto. Es necesario entender que la mayoría del pueblo tomó una decisión firme, certificado por un Consejo Nacional Electoral que garantiza transparencia. Lo que se vivió el 7 de octubre fue una fiesta de democracia y quienes creemos en el proyecto del presidente Chávez pensamos que se debe dar una batalla de ideas, no en la masacre verbal que se vive en las redes sociales, en ciertos medios de comunicación, en algunos programas que se ensañan e incitan a la violencia. Está creciendo la cultura política de que todos somos venezolanos y debemos remar hacia el progreso de Venezuela.

— ¿Quién politizó el beisbol?

—Es algo que se viene cultivando desde 2001, cuando empezaron a meter las consignas políticas en los juegos, como aquella de “y va a caer, este gobierno va a caer”. Luego, en 2002, fue peor. La Liga de Beisbol Profesional la dirigía el que hoy se hace llamar presidente o gran mediador de la Mesa de la Unidad Democrática, el señor Ramón Guillermo Aveledo, y él utilizó los espacios deportivos para sumarse a un golpe de Estado, como fue el paro petrolero y empresarial. Él trabajó desde la Liga para esto que tiene hoy, para obtener una cuota política. Esa vez se le coartó el derecho al trabajo, sin previa consulta, a nosotros los peloteros y a todas las personas que de manera directa e indirecta dependen del sector del beisbol profesional. Cuando yo hice público que estaba en contra de utilizar a los jugadores y al pasatiempo nacional para el proselitismo político, ya comenzaron las actitudes en mi contra. No es ahorita que el beisbol está politizado, es desde hace una década.

— ¿Cuál es la realidad política de los peloteros: tienen militancia o son indiferentes?

—No son para nada indiferentes, cada uno tiene su pensamiento político, sea afecto o no al Gobierno. Lo que pasaba antes era que trataban de cercenar la posición de un deportista, un artista o un militar. Tenías derecho al voto, pero no podías tener conciencia política. Se te permitía participar votando verde o blanco para que ellos se repartieran la cochina. Hoy no es así, algo que le ha dado el Presidente a los venezolanos es la conciencia política, que cuando usted vaya a votar sepa la propuesta que está respaldando.

— Su conciencia política, ¿nace por el liderazgo del Presidente o tiene otras raíces?

—Algo que me motiva muchísimo es el ejemplo de mi tío Alberto Lovera, un hombre luchador, fajador, que fue perseguido, torturado y asesinado por pensar distinto. Hoy en día, quienes pensamos como pensaba entonces mi tío, la gente de izquierda, somos gobierno pero seguimos siendo los perseguidos. Ahí está la gran diferencia: hoy se habla de presos políticos, que son más bien políticos presos porque aquí no se ha perseguido, no se ha torturado ni se ha asesinado a ninguno de los que piensan distinto al proyecto del Comandante.

— Con esos antecedentes familiares y viviendo a diario la intolerancia, ¿qué piensa de la amnistía para los presos políticos o políticos presos?

—Sería buena, sería buena… El Presidente siempre ha creído que el diálogo y la paz son la mejor solución. Nosotros queremos la paz, la reconciliación, sería egoísta decir que no se les debe escuchar, dependiendo de los casos, claro. En el marco de la paz y de los derechos humanos, que se han respetado en este gobierno, se puede considerar los planteamientos de una oposición seria.

— Con su capacidad de expresión, ¿está abierto el camino de la política, una vez que concluya su actividad como pelotero?

—Por ahora no me lo he planteado porque me gusta mucho mi beisbol y me está yendo bien con la música. He hecho campaña social, cara a cara con los jóvenes, en el municipio Guaicaipuro del estado Miranda, ya tengo mil 275 jóvenes a quienes apoyo con material deportivo y canchas, muchachos que ya no serán clientes de la delincuencia o de la droga.

— ¿Quién ganó las presidenciales entre los peloteros?

—Garantizado que el Comandante y por más de 20 puntos de ventaja…

— ¿Por encima del promedio nacional?

—Yo creo… bueno, creo no, estoy completamente seguro.
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Un socialista vestido de Nike

Como buen bateador de poder, “el Potro” Álvarez despacha bien la recta. Hace swing, y dice: “En octubre no le ganamos a la oposición, sino al mundo entero que quiere retomar el control de nuestros recursos naturales”.

Ensayamos un pitcheo quebrado y le preguntamos, ¿cómo armoniza la vida sana que exige el deporte con la vida loca de la farándula? Dirige la bola hacia la banda contraria: “Vicios hay en todos lados. Siempre recomiendo a los jóvenes cero drogas. La Generación de Oro no debe caer en eso porque es la que va a darnos la patria grande que soñamos”.

Otra curvita: “¿Cómo se concilian las ideas socialistas con algo tan capitalista como el beisbol profesional?” Contesta así: “El beisbol ha dado oportunidad a jóvenes de escasos recursos, como somos 90% de los peloteros. ¿Qué mejor que el deporte, en lugar de armas o drogas? Claro que esta industria muchas veces abandona a los que no llegan a estrellas. Por eso el socialismo creó la Fundación Glorias Deportivas, para que nunca más un atleta muera en la indigencia”.

Para finalizar, un cambio de velocidad: “En lo personal, ¿cómo resuelve esa contradicción ideológica?” Y batea: “Busco que otros tengan las oportunidades que yo he tenido. Un capitalista salvaje diría: “yo estoy bien y los demás, vulgarmente, que se jodan”. En eso no creo. Me preguntan cómo soy socialista si me visto de Nike. Les respondo que volteen la etiqueta y vean que esa ropa se hace en China… los capitalistas no deberían ponérsela”.

Por Clodovaldo Hernández / RadioMundial