En Tiempo Real: “País sin presidente” por @carlosvalero08

Es extraño que el presidente de la república desaparezca del escenario nacional por más de una semana en plena campaña electoral, más aún cuando él mismo ha expresado que los analistas deben tomar en consideración la variable de su enfermedad para completar la visión sobre el país. Siendo así, voy a tomarle la palabra aprovechando su prolongada ausencia para escribir unas líneas sobre el concepto de “oferta engañosa” en el ámbito político y el personalismo político como un ancla que mantiene a los países atados al pasado.

Muy poco se ha comentado la enfermedad de Hugo Chávez a no ser por el manejo propagandístico y mágico religioso que de ella ha hecho el gobierno. En el campo de la oposición hay un consenso implícito de no tocar el tema, creo que para evitar caer en los excesos que se cometieron en la Argentina de Evita y que de alguna manera explica el fenómeno de la permanencia del peronismo en la historia de ese país. Además que ciertamente en el campo opositor la mayoría ha guardado distancia con el tema para no ser acusados de “zamuros políticos” por el aparato mediático de la revolución.

Ahora bien, la realidad suele ser mucho más terca y por más que se quiera eludir el tema la ausencia obliga a tocarlo. He escuchado diversas versiones sobre las razones de la misma. Desde los que opinan que es una emulación de las prácticas de Fidel en Cuba para que la gente lo extrañe, hasta que anda haciéndose un refrescamiento físico y espiritual o sencillamente se tomó unas vacaciones para despejarse, leer un par de libros y pasar tiempo con sus nietos. A mi juicio la respuesta es tan sencilla que no la asumimos por exceso de obviedad: el señor está muy enfermo, tal cual como él lo afirma, y lo están tratando. Dios quiera que salga de esa y pueda asumir sin contratiempos el nuevo mandato, porque bastante falta hace que salga a darle la cara a un pueblo que se encuentra ansioso de respuestas y soluciones.

Después de más de 20 años en la opinión pública, es bien conocida la forma de pensar y de actuar del comandante. Él mismo fue quien dijo que no esperaría al 10 de enero para comenzar su nuevo periodo presidencial, sino que a partir del 8 de octubre a la 1 am sería un nuevo Chávez, eficiente, dedicado a los resultados por sobre la retórica y que incluiría a todos los sectores en el plan socialista de desarrollo. Claro, dos días después le respondió Diosdado enviando un mensaje a la oposición: al que no le guste la inseguridad que se vaya del país. Como para dejar claro que las líneas estratégicas están migrando del Palacio  de Miraflores al Palacio Federal Legislativo.

Hasta ahora la primera consecuencia directa de la ausencia es que demuestra la debilidad de las instituciones. El señor desaparece y nadie está en capacidad de preguntar dónde está. Por más poderoso que parezca el primer mandatario es un empleado de todos  los venezolanos, su sueldo y privilegios son cubiertos con el dinero de nuestros impuestos y nuestro petróleo. Siendo así, tiene que rendirle al pueblo a través de la Asamblea Nacional y sus actuaciones no están exentas de control legal. Un país serio no puede permitir que el empleado mejor pagado de la república aparezca y  desaparezca cuando le dé la gana.

Por otro lado, mi abuela siempre decía piensa mal y acertarás. Qué ocurre si al señor le pasa algo grave y el entorno lo oculta para seguir mandando sin estar facultado para ello.

Considero que lo más grave de las prolongadas ausencias es que podemos estar frente a una especie de “oferta engañosa”, ya que el pueblo eligió un candidato que puede no estar en condiciones de ejercer la primera magistratura. Los graves problemas de Venezuela requieren de un presidente en plenitud de facultades que se ponga al frente de problemas tan costosos a la vida de todos nosotros como la inseguridad, el paquetazo que se impondrá con la devaluación y la liberación de los precios de muchos productos, así como el costo social de imponer un estado comunal haciéndole fintas a la Constitución nacional.

La mentira tiene patas cortas y entre cielo y tierra no hay nada oculto. Si la salud del presidente se deterioró mucho más porque lo obligaron a competir para preservar los privilegios de su entorno el pueblo se los va a cobrar. Ojalá y esas “perdiditas” no obedezcan a situaciones mucho más graves, porque jugar con la esperanza de la gente y engañar a un país entero puede tener consecuencias sumamente graves.

Carlos Valero

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