Pedro Elías H: Comunismo y socialismo o la parábola del Zorro y el sargento García

La desorientación de la dirigencia opositora venezolana es uno de los elementos medulares del problema político y económico que tenemos por delante. No entender este asunto es desconocer la naturaleza de la amenaza que tenemos en frente. Una de las evidencias de esta desorientación es la ofensiva emprendida por cierta dirigencia antichavista en relación a la puesta en marcha de un proyecto de carácter comunista en el país. Lo primero que habría que decir en este sentido es que para los que han asumido esta cruzada, existe una diferencia entre comunismo y socialismo, lo cual le brinda al oficialismo la oportunidad de escaparse. Basta con preguntarle a algún personero de la tolda roja si él es comunista. Lo más seguro es que responda que no y seguidamente se autodefinirá como socialista. Recientemente oí a una líder de la oposición decir que este gobierno ocultaba su verdadero proyecto político enmascarándolo con el nombre de socialismo cuando realmente su proyecto es el comunismo. Al parecer para esta persona, el socialismo es bueno, pero el comunismo es malo.

Los antiguos griegos decían que los Dioses castigaban a los hombres haciendo que se cumplieran sus sueños. Pues bien, la diferencia entre comunismo y socialismo es que el comunismo es el sueño al que se referían los antiguos helenos, mientras que el socialismo la manera en que, como penitencia, se cumplía ese sueño en la vida real. Podría decirse de otro modo, el socialismo es la pesadilla que tienen que vivir los que soñaban de buena fe con una sociedad comunista. El viejo sueño humano de aspirar a una estado de abundancia, felicidad, sin divisiones sociales ni opresión, que los marxistas llamaban comunismo, devino en la pesadilla de escasez, opresión y pobreza igualitaria llamada socialismo. Por lo tanto el socialismo como régimen es mucho peor que el comunismo, ya que el segundo es sólo una ingenua quimera y el primero una terrible realidad.

Me pregunto ¿Por qué no combatir abiertamente al socialismo y optar por decir que Chávez es comunista? ¿Cuál es la razón para que liderazgos tan valiosos como el María Corina Machado que se ha atrevido a levantar las banderas de un capitalismo
moderno frente al socialismo del siglo XXI , asuma este discurso? La respuesta está en la parábola del Zorro y el sargento García. El obeso militar de la serie televisiva es el eterno persecutor y adversario del pícaro y audaz enmascarado de la antigua California española. De hecho, para García sería muy gratificante vencer finalmente al Zorro y cobrar la jugosa recompensa. Sin embargo en el fondo, García admira profundamente al bandido que persigue, por su sentido justiciero y por su destreza en las artes militares. Le concede una superioridad moral al enmascarado y por lo tanto finge perseguirlo. Realmente, le profesa admiración.

A la oposición venezolana, aglutinada en la Mesa de la Unidad Democrática, le sucede algo similar a lo del sargento García con el Zorro. Dado que en su gran mayoría abraza ideas socialistas (esto lo vengo señalando desde hace tiempo, ver artículo “La alianza fofa” de diciembre de 2010 http://informe21.com/blog/pedro-elias-h/alianza-fofa ) una buena parte de la MUD íntimamente se ve reflejada en el proyecto político chavista ya que le recuerda los felices y combativos años juveniles de su militancia izquierdista. Es una fascinación irresistible y semejante a la que despertaba tiempo atrás Fidel Castro en las cumbres presidenciales, siendo casi siempre la vedette de esos eventos, en donde mandatarios de otras naciones, casi siempre socialistas moderados, se disputaban compartir una foto con el mandatario cubano.

La verdad es que a María Corina Machado no le ha quedado otro remedio que acusar a Chávez de comunista, no tanto para levantar el avejentado espectro de un modelo que es impopular en Venezuela, sino para tratar de combatir al chavismo con un cuerpo de ideas ideológicamente coherentes y contrarias a lo que representa sin tener que pelear con sus compañeros socialistas de la MUD. Lamentablemente creemos que este esfuerzo es inútil, por ineficaz, ya que le brinda a los socialistas del gobierno la coartada para desmarcarse de este modelo, al tiempo que les sirve para hallar en sus aliados del Partido Comunista de Venezuela a esa conveniente ala radical del Polo Patriótico. En política, sobre todo cuando estás en el poder, siempre es bueno tener a alguien a la mano que esté aparentemente colocado más hacia la izquierda.

El llamado Estado Comunal, es una contradicción en si misma debido a que un sistema de este tipo es enemigo acérrimo de la noción de Estado. De hecho, el concepto de comuna, es un planteamiento más asociado al ideario anarquista, o a los preceptos del socialismo utópico premarxista que al propio comunismo según lo definió Marx. Ciertamente iniciativas de esta naturaleza pavimentan el camino para finalmente pasar de un modelo de economía de mercado, a uno netamente socialista en donde el estatismo económico sea el eje central de las consideraciones y la economía privada se haya reducido a su mínima expresión o simplemente desaparezca. Pero estas propuestas no conducen al comunismo, sino que fortalecen la hegemonía de un Estado socialista, tal y como está sucediendo en Venezuela ante la atónita mirada de quienes deberían impedirlo.

La experiencia histórica de los soviets en la antigua URSS nos demuestra que aquellas organizaciones de base, de conformación obrera y campesina con las que empezó la revolución rusa, posteriormente dieron paso a un régimen fuertemente estatista, con la concentración de los medios productivos en manos del sector estatal. Es decir, socialismo. El comunismo, según la propia definición marxista, es la sociedad sin Estado. En teoría, el socialismo es la fase previa a aquella otra, en donde se supone que vaya desapareciendo paulatinamente el aparato estatal. Sabemos que lo que sucede es todo lo contrario y en vez de desaparecer o reducirse, el Estado se agiganta más y más por medio de una inmensa burocracia que lo controla todo. Curiosamente la realidad ha demostrado que la etapa superior al socialismo no es el comunismo como vaticinara el viejo Carlos Marx sino el capitalismo. Si hay alguna duda pregúntenle a los rusos, chinos, polacos, checos, húngaros, vietnamitas y tantos otros que pasaron hacia finales del siglo XX de un modo de producción socialista a uno en donde prevalecen las formas de relación económica capitalista.

Para contribuir un poco a que la oposición venezolana identifique la verdadera naturaleza del problema que tenemos por delante me atreveré a exponerles lo siguiente: El socialismo tiene muchas definiciones, pero para entenderlo hay tres elementos básicos. El Primero: El socialismo es un sistema económico que persigue aumentar el consumo de las personas en perjuicio del capital existente. Dicho de otra forma, intenta facilitar el acceso de las masas a la oferta de bienes y servicios del presente, creando las condiciones para la destrucción de esa oferta en el futuro. Si usted de forma loable quiere incrementar el consumo de la población pero para ello destruye los instrumentos económicos- entre ellos el capital- que permiten generar más adelante los bienes y servicios necesarios para el consumo de la población, entonces se estará decretando un estado de escasez estructural dentro de una economía. Recordemos que el capital no es otra cosa que el consumo diferido. Los agentes económicos privados, que se mueven en base a criterios de rentabilidad y ganancia, lo que permite su acumulación de capital, dejan de tener incentivos para dedicarse a la actividad productiva. Esto produce un vacío que es llenado por el Estado. Así vamos al segundo elemento característico del socialismo: El socialismo es la destrucción sistemática y sostenida de la economía privada y con ello de la propiedad privada. Esta labor de destrucción lleva tiempo y es difícil, pero finalmente surge el tercer elemento distintivo del socialismo, el cual es el más efectivo para lograr sus propósitos: El socialismo persigue la eliminación del sistema libre de precios.

El proceso de ocupación estatal sobre la sociedad se hace mediante la destrucción de la economía privada o su anulación en la práctica. La eliminación del sistema libre de precios, es decir, del conjunto de factores subjetivos y de preferencias del público que determinan lo que las personas están dispuestas a pagar por las cosas, es el camino más expedito para lograr este propósito, o más bien debería decirse, este despropósito llamado socialismo. En definitiva, no son los aspectos técnicos ni físicos asociados a los costos de producción lo que determinan los precios de los bienes y servicios, tal y como pregonan los socialistas, sino las preferencias del público. La interrelación entre una oferta objetiva y una demanda siempre subjetiva produce un precio. A este mecanismo económico se le conoce como mercado. El socialismo intenta acabar con este mecanismo y ataca a la yugular al decretar la muerte del proceso de formación libre de los precios.

Si todo lo anteriormente expuesto se les parece en algo a lo que está ocurriendo hoy en Venezuela, estamos en presencia de la ejecución de un proyecto de corte netamente socialista. Entonces, por favor, hablen claramente y digan que el socialismo es la pesadilla viva con la que castigan a los ingenuos que sueñan con el comunismo. No pierdan tiempo combatiendo un sueño iluso en el cual hoy no creen ni los izquierdistas más ortodoxos del gobierno, combatan la posibilidad de esta pesadilla antes que finalmente sea tarde y se convierta en realidad.

Tal vez, para aportar algo más en relación a este asunto del comunismo y el socialismo, sería útil recurrir a una cita de la escritora y filósofa norteamericana de origen ruso Ayn Rand:“El comunismo y el socialismo persiguen el mismo objetivo: someter y esclavizar a las personas. La diferencia entre uno y otro es que mientras el comunismo logra este propósito a través del uso de la fuerza, el socialismo lo hace por medio del voto. Es la misma diferencia entre el asesinato y el suicidio”.

 

Pedro Elías Hernandez

 

Publicadl originalmente en Informe21