Kate Moss, una modelo camaleónica

En una industria acostumbrada a renovarse, Kate Moss ha logrado lo imposible: una imagen que se revaloriza con el paso de los años y resistente a toda crítica. Musa de fotógrafos y diseñadores, la británica cumple dos décadas como modelo y todavía en la cumbre.

Celia Sierra/EFE

La prueba más evidente de que Moss cotiza al alza su imagen a pesar del paso del tiempo fue el precio que alcanzó la semana pasada su primera sesión de fotos; tres imágenes de una jovencísima Moss alcanzaron la nada desdeñable cifra de 9.090 dólares (unos 7.011 euros).

El fotógrafo de esa primeriza sesión, David Ross, cree que “lo más refrescante fue su honestidad: “No intentaba probar nada. No intentó adoptar una actitud de modelo o de superioridad”.

Probablemente esa es la clave de su perdurabilidad en un mundo, el de la moda, acostumbrado a devorar modelos.

Ahora el libro “Kate Moss”, una edición que sale hoy a la venta con 300 fotografías que revisan su trayectoria a través de una selección realizada por ella misma, demuestran una vez más que la imagen de Kate Moss es un valor seguro, entonces y ahora.

Icono del movimiento “heroin chic” que en los noventa desbancó a la saga “top models” curvilíneas lideradas por Claudia Schiffer, Moss ha luchado durante dos décadas contra acusaciones de anorexia y su afición a las sustancias prohibidas y los excesos.

La gota que colmó el vaso fueron las instantáneas de un tabloide inglés en 2005 en las que presuntamente consumía cocaína. Las fotografías le costaron contratos de compañías como Burberry y Chanel, pero pasada la tormenta, llegaron campañas con Longchamp, Bulgari, Stella McCartney, y muchos más.

El año pasado volvió a las pasarelas con el desfile de Louis Vuitton por Marc Jacobs y en diciembre próximo ocupa el especial de la revista Vogue, con edición especial de Mario Testino.

Los reportajes de las revistas han sido su gran refugio, en el que ha podido desplegar toda su versatilidad, y que en gran medida componen la mayor parte de las instantáneas del libro que ve hoy la luz con un lanzamiento mundial.

Desde su primera portada para la revista The Face en 1990, con apenas 14 años, hasta los últimos reportajes para Vogue este año, bajo la mirada de Tim Walker, o en la revista W en una sesión con el retratista Ryan McGinley.

Moss responde con esta edición al porqué de su perdurabilidad en un medio tan ingrato como el de la moda. Tiene la misma credibilidad fotografiada bajo un aura cándida y angelical a manos de Richard Avedon, que en una actitud de desbordante sexualidad en escenas tomadas por Mert Alas y Marcus Piggott, que inauguran el libro.

El libro, en tapa dura y con edición de lujo, también adjunta imágenes inéditas pertenecientes al archivo de la modelo y las visiones que distintos artistas le han brindado, la más conocida es la de Lucian Freud, pero también Banksy y Marc Quinn.

Del blanco y negro de las campañas de Calvin Klein al color de las sesiones con Testino, y de la inocente adolescente a la de camaleónica modelo que ronda la cuarentena, Kate Moss reúne en este libro a todas las “Kate Moss” que han desfilado por revistas y pasarelas. EFE