Pastillas para el párkinson lo convierten en gay ninfófamo

Un hombre sufrió grandes cambios de personalidad después de haber tomado unas pastillas de un famoso laboratorio. A la firma británica GlaxoSmithKline le ordenaron pagar 166 mil libras a Didier Jambart por las transformaciones que sufrió en su vida después de tomar las pastillas Glaxo ReQuip.

Jambert es un hombre de 52 años que asegura que las pastillas, que deberían funcionar para aliviar sus problemas de párkinson, lo volvieron un homosexual adicto al sexo que empezó a travestirse y a exponer fotografías suyas a través de Internet.

Por otra parte, también vendió hasta los juguetes de su hijo para pagar las sesiones de apuestas e incluso sus encuentros sexuales lo llevaron a ser violado aseguró en la corte francesa de la ciudad de Rennes.

Como si fuera poco, también intentó suicidarse tres veces.

Hace ya 18 meses la corte de Nantes determinó que deberían pagarle 100 mil libras, pero apeló la decisión y elevó la denuncia a la corte de Rennes, que lo compensaron con 66 mil libras más.

En la primera audiencia Jambert aseguró que tenía demasiada energía, que se levantaba a las cuatro de la mañana y que corría más de diez kilómetros. “Después mi neuróloga incrementó la dosis y perdí completamente el control”, le reveló a The Sun.

Explicó que ahí fue cuando descubrió las apuestas a través de Internet y si bien al principio le divertía, después se empezó a hacer adicto.

“En total perdí entre 60 mil y 90 mil libras”, explicó. Tiempo después el neurólogo le aumentó nuevamente la dosis y se volvió más adicto hasta que llegó a robar tarjetas de crédito y vender los juguetes de sus hijos. Incluso tuvo ganas de matar gente.

Todo esto sin contar que lo convirtió, según él asegura, en un “travestido adicto al sexo”. “Empecé a buscar sexo con otros hombres y a exhibirme a través de Internet”, comentó.

ReQuip, que también se vende bajo el nombre de Ropinirole, sirve para ajustar los niveles de dopamina en el cerebro y de esa manera tratar el párkinson. / MinutoUno