Sean Penn colabora con caso de estadounidense preso en Bolivia

Foto: Reuters

El empresario estadounidense Jacob Ostreicher, encarcelado sin condena hace más de un año en Bolivia, acusado de lavar dinero del narcotráfico, estimó este jueves que la visita que recibió semanas atrás del galardonado actor Sean Penn ayudó a favorecer su causa.

Penn llegó a principios de este mes a Bolivia para hablar -según versión oficial- con el presidente Evo Morales sobre eventuales programas de ayuda a Haití, devastado por un terremoto en 2010, en el marco de una organización que dirige el laureado actor.

Durante su estadía visitó en la cárcel de Palmasola en la ciudad de Santa Cruz, 900 km al este de La Paz, al empresario Ostreicher, de 53 años, detenido desde junio de 2011, a pesar de alegar inocencia.

El estadounidense llegó al país para instalar una industria arrocera, en la que dijo haber invertido unos 30 millones de dólares, pero tras ser detenidos dos empleados suyos por un caso de narcotráfico, fue involucrado en las investigaciones.

Ostreicher proclamó inocencia, lo que captó la atención de Penn, ganador de dos premios Oscar por las películas “Mystic River” y “Milk”.

El empresario relató el impacto de la visita del artista en su causa: “Cuando los medios de prensa se enteraron que Sean Penn vino a visitarme, los medios se preguntaron ¿por qué este gran actor vino a visitarme a Palmasola? y los medios empezaron a hacer reportajes y luego en la próxima audiencia todos los medios de prensa estuvieron en mi audiencia”.

En la entrevista de prensa, difundida por el canal privado de televisión Red Uno, el periodista le pregunta: ¿ese fue (visita de Penn) el cambio que hubo? y el empresario responde: “Exactamente”

El entrevistador replica: “Parece que hay que tener un amigo famoso, ser amigo de (la cantante y expareja de Penn) Madonna para que me atiendan si estoy preso” a lo que al empresario remacha: “No sé, parece que sí”.

A raíz del caso Ostreicher, a quien la justicia le negó en seis ocasiones la libertad temporal, el gobierno boliviano descubrió una red de corrupción desde el Ministerio de Interior que extorsionó al empresario Ostreicher para darle libertad.

Esa red también enajenó los bienes del empresario que -según sus abogados- alcanzó a unos 15 millones de dólares. El gobierno detuvo a dos prominentes asesores legales del Ministerio de Interior, como presuntos cabecillas de la red y otros funcionarios gubernamentales.