Gerardo Blyde: Estado Comunal vs. Estado Municipal

He escuchado y leído a respetados amigos señalar que, frente al Estado Comunal que Chávez legalizó inconstitucionalmente, la oposición debería presentar una propuesta de un Estado Comunal “democrático”. Ello sería una tremenda contradicción, que puede divertir a quienes niegan el fracaso de las tesis marxistas, pero muy perniciosa, pues se caería en un terreno gris donde: 1. Pareceríamos, al no diferenciarnos, una mala copia de la antidemocrática comuna chavista; 2. Traicionaríamos los principios democráticos, constitucionales e históricos de nuestra patria para acomodarnos a las circunstancias. Ante el Estado Comunal sólo cabe el Estado Municipal. Es lo constitucional, lo que responde a nuestra historia, lo democrático.

La Constitución, en su art. 16, establece que el territorio se organiza en Municipios. El art. 168 define a los Municipios como la unidad política primaria de organización nacional. Ello responde a nuestra propia historia, no a las elucubraciones trasnochadas de modelos externos. No están creados para instaurar ninguna ideología. Obedecen a la pluralidad política constitucional y sus autoridades se eligen de manera directa, secreta y universal. Las Comunas no pueden suplantar a los Municipios como unidad primaria de organización, pues su fin es establecer una ideología, son excluyentes y no consagran el voto directo, secreto y universal.

Loa Ayuntamientos (o ajuntamientos de personas) son la célula primaria fundacional de los pueblos hispanoamericanos. Alrededor de la plaza mayor se crearon los cabildos, la iglesia y un sinfín de relaciones entre los vecinos de pueblos, que luego fueron creciendo en sus zonas de influencia. ¿Dónde se inició el movimiento de independencia de 1810? Pues en el Ayuntamiento de Caracas. Cada ciudad importante dio origen a una provincia. Nuestra Acta de Independencia comienza así: “En el nombre de Dios Todopoderoso, nosotros, los representantes de las Provincias Unidas de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo… “. Entre 1810 y 1820 se sumaron tres provincias más que respondían a realidades geohistóricas. La Constitución de Angostura de 1819 reconoció las diez provincias históricas y las proclamó como divisiones territoriales, con pleno derecho a su identidad, pero siempre partes de una unidad nacional.

Luego vino la Constitución de Cúcuta de 1821, que desconoció esta realidad y sentenció, más temprano que tarde, la muerte de la Gran Colombia. Las diez provincias históricas parieron otras diez provincias. Para 1830 ya había 13 provincias reconocidas que respondían a realidades locales muy particulares. Durante la Guerra Civil se creó artificialmente el estado Zamora que, por falso, no sobrevivió. Luego nacieron Portuguesa, Yaracuy, Cojedes, Táchira y Maturín (hoy Monagas). Para 1858, las 20 provincias venezolanas tenían vida y estaban perfectamente definidas y respondían a realidades concretas y a lazos existentes entre sus pobladores.

Esa división político-territorial ha sido siempre respetada por nuestro derecho constitucional, incluyendo la vigente Constitución de 1999, pues esa división no nació para complacer el capricho de un gobernante. Los Ayuntamientos (hoy municipios) dieron vida a las provincias (hoy estados) y éstas a la República, en un claro proceso de construcción de una patria que costó millones de vidas.

El Estado Comunal persigue desmembrar nuestra histórica, democrática y constitucional división político- territorial, con el único fin de dar todo el poder al gobierno central y hacer extinguir el derecho fundamental en democracia: “un ciudadano, un voto”.

El Estado Comunal es una creación del comunismo para la dominación del ser humano. Ese Estado nunca puede ser democrático. No lo es en sus fines (instaurar el socialismo en la versión criolla) ni en su organización. Ese Estado violenta nuestra historia e idiosincrasia. No valen figuras “parecidas” para tratar de colarse en lo que luego terminará aplastando a todo aquel que piense distinto y hasta a aquellos que piensan igual.

Al Estado Comunal hay que combatirlo conociéndolo, estudiándolo y desnudándolo. El 16-D será otro momento crucial para defender nuestra democracia y la tradición constitucional de una división político-territorial que responde a nuestra historia fundacional como República y a su evolución. Votar por candidatos puestos por Chávez será rendir nuestra patria al centralismo y a su Estado Comunal. Abstenerse también es votar por ellos. Hay que elegir gobernadores que defiendan la historia y las competencias de sus estados. 

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@GerardoBlyde