¡Es el centralismo, estúpido! por @carmenbeat

Se le atribuye a James Carville la famosa frase Es la economía,
estúpido! Usada en la campaña de Clinton en 1992. Carville es un
célebre consultor político norteamericano muy vinculado a las dos
exitosas campañas presidenciales de Clinton. En la campaña del 92 la
frase pendía de una pared en un cartelón cuya función era recordar el
principal foco de la campaña y evitar desviaciones del objetivo
principal. Las deficiencias en los manejos de la economía
norteamericana hechas por los republicanos durante 12 años de
initerrumpido gobierno, y su negativo impacto sobre la numerosa clase
media, eran el punto focal de esa campaña electoral, por lo que
Carville se ocupaba así de evitar peligrosas distracciones en el
equipo ganador: desde los varios voceros y asesores hasta el propio
candidato debían tener entre ceja y ceja el tema económico, porque era
sin duda la gran respuesta a ofrecer al elector.

Análogamente, debe ser la descentralización el argumento fundamental
de nuestra campaña regional, a la que restan apenas 15 días. El
chavismo ha intentado imponer un tema de carácter nacional, que se
apropie de la agenda pública de discusión. Tratar de imponer un tema
nacional es, en sí mismo, un atentado contra la descentralización. Las
elecciones regionales generan discusiones locales que versan sobre los
temas que tienen importancia para el elector de las regiones. Hay
estados donde la vialidad o sus deficiencias tienen importancia
capital, mientras que en otros el problema primado es la inseguridad,
o el desarrollo agrícola. Si los temas nacionales ocupan y monopolizan
la agenda se perderá espacio de discusión regional. Pero si además ese
tema es el de las comunas y el estado comunal, cuyas competencias
usurparán las competencias regionales y municipales, en clara y
abierta ambición centralizadora, ese atentado contra la
descentralización es aún más explícito.

A Chavez no le gusta la descentralización. Eso es claro. Cuando el 4
de Febrero de 1992 él y sus compañeros de armas intentaron dar un
golpe de Estado fallaron gracias a la descentralización. En aquella
ocasión Miraflores, sede del gobierno central, fue tomada, pero los
gobiernos regionales resistieron con fuerza. Notable el caso de
Oswaldo Alvarez Paz, a la fecha gobernador del estado Zulia, así como
otros casos de gobernadores regionales. Carlos Andrés Pérez había dado
tres años atrás un paso irreversible en la modificación del Estado: la
descentralización. Fue ella la variable que detuvo las ambiciones de
los golpistas. CAP había entendido que diluir el poder, en lugar de
concentrarlo, era clave para la supervivencia del sistema. Ello le
salvó y nos salvó.

La descentralización fue un logro político importantísimo de la
sociedad venezolana, fue la consumación de la rebelión de los vecinos,
el logro de una sociedad civil que se atrevía a andar con sus propios
pasos, alejada de la mano protectora de los partidos políticos y hasta
en abierto desafío a los mismos. Tiene además nuestra sociedad clara
conciencia del valor de las gestiones de sus alcaldes y gobernadores,
cuyos gobiernos en la mayoría de los casos suelen ser mejor valorados
que el del gobierno central. Los gobiernos regionales acercan al
gobernante a los problemas y, con ello, facilitan las soluciones.

Pocos meses después de aquel 4F, los golpistas intentaron repetir sus
empeños. Esta vez el atentado contra la descentralización fue más
claro: el 27 de Noviembre de ese mismo año, a escasos días de las
elecciones regionales se produce un nuevo intento de golpe de Estado,
también fracasado. Ambos esfuerzos fallidos terminaron, mas bien,
fortaleciendo la descentralización. Una de muchas pruebas se evidencia
al observar que en las elecciones de 1993, tres de los cuatro
candidatos con chance venían de ser gobernadores de sus estados.

Así pues la animadversión entre Chávez y la descentralización es de
larga data. Cuando  el presidente Chávez llega al poder en 1998 su
ambición centralizadora no se oculta. Sin embargo los atentandos
contra los gobiernos regionales se habían venido haciendo por vías
indirectas: la principal de ellas escatimándoles a las regiones sus
recursos, burlando el presupuesto del estado al subestimar los
ingresos petroleros, lo que en la práctica implica la creación de un
presupuesto paralelo, sólo para el gobierno central. Ahora, con el
lanzamiento del estado Comunal, se  atenta directamente contra la
descentralización. Si bien las comunas son espacios participativos,
esa participación no se hace mediante el voto directo, ni universal,
ni secreto, y su jerarquía obedece y responde al poder central. El
Estado comunal implica un poder descomunal del estado centralizador,
apabullando a los municipios. Es posible evitar este control
descomunal del poder si el 16D se reestablece el equilibrio de
poderes.

Así pues, cuando usted vea escrito “Comunas” debe leer “Centralismo”,
es ésa su verdadera razón de ser. Las elecciones locales, cuya
convocatoria posterga el CNE de manera deliberada,  es otro importante
atentado a la descentralización. La descentralización promueve los
espacios de gobierno que dan  viabilidad al buen gobierno. Son los
municipios y los estados quienes tienen en su esfera inmediata de
actuación el mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

Toda campaña comunicacional política exitosa debe estar bien
focalizada alrededor de un mensaje que conecte con las necesidades del
elector. Si además ese mensaje es capaz de fijar la agenda del debate
tanto mejor. Y si encima ese mensaje es capaz de construir un relato
que explique los hechos de manera relevante, el presente y el pasado
reciente, estaremos ante un mensaje político muy poderoso. Esta
campaña regional tiene ante sus narices un mensaje de esta
naturaleza….

Carmen Beatriz Fernández  preside la consultora DataStrategia y es profesora de comunicación política en el IESA.