Historias médicas asombrosas

1. Sigue viviendo tras ser desconectada

La niña tenía un 1 por ciento de sobrevivir y al ser desconectada siguió respirando sola. Apenas tenía seis semanas de vida cuando una forma rara de meningitis la atacó y fue trasladada a cuidados intensivos.

Grace pasó cuatro días a punto de muerte antes de que los padres, Pete y Emily, tomaran la decisión de calmar su agonía apagando la máquina que mantenía sus signos vitales. Y el milagro sucedió, la bebé comenzó a respirar por sí misma. Ella está recuperando todos sus sentidos, excepto la vista que esperan la recupere con el tiempo.

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2. Queda embarazada estando embarazada

“Julia Grovenburg” y su esposo Todd fueron sorprendidos al conocer que darían a luz a dos bebés, pero no gemelos. La pareja asistió a una cita de ultrasonido tras poco más de ocho semanas de embarazo y se encontró con la sorpresa, el análisis mostró dos bebés, separados por dos semanas y media, con uno claramente más desarrollado que el otro. Este fenómeno, conocido como superfetación, consiste en la formación de un feto mientras que otro está todavía presente en el útero.

3. Paralítico, recupero la movilidad tras una inmersión buceando

Mark Licenciado en literatura, que lleva desde los 12 años en una silla de ruedas, paralizado de cintura para abajo, a causa de su espina bífida, recuperó la movilidad tras una inmersión buceando. El milagro duró tres días y tras otra inmersión volvió a andar.
Según cuenta el propìo Mark,”cuanto más profunda es la inmersión, más tiempo puedo valerme por mi mismo. E

s un milagro.” Los doctores que le atienden desde hace años no salen de su estupor ante este hecho que han constatado es real. Buscan la explicación a esta repentina curación que, según ellos, “jamás pensaron que pudiera producirse”. Dicen que es probable el que “durante la inmersión, el oxigeno extra que aporta al torrente sanguíneo la presión que aumenta con la profundidad, tienen un efecto beneficioso temporal en determinadas células nerviosas”.

Realmente, los médicos que atienden a Mark y toda una serie de especialistas consultados sobre este caso, no saben hacia dónde apuntar para explicar la causa exacta de la curación. Lo que sí está claro es que cuanto más profundo bucea, más tiempo dura “la curación”.

Si tras la primera inmersión de 30 minutos a 17 metros de profundidad, estuvo tres días andando, con la segunda, 45 minutos a 25 metros, consiguió andar durante casi tres semanas. Mark y su mujer Denise tienen claro que, aunque sea pleno invierno, tendrán que bucear “por obligación” para que Mark pueda andar y hacer una vida normal.

4. Dos corazones

Hannah Clark ha vivido durante 10 años con dos corazones. A los dos años recibió un trasplante de corazón, ya que el suyo era dos veces mayor de lo que debería y no funcionaba con normalidad. Durante la intervención los médicos no extrajeron el original, sino que decidieron que lo mejor para la niña sería mantener los dos órganos, la única opción para que la niña sobreviviera.

Diez años después, en 2006, Hannah pasó por su última operación, en la que le extirparon el órgano trasplantado. Hoy su corazón original está fuerte y sano: “Gracias a esta operación llevo una vida normal como mis amigos”, ha afirmado Hannah.

5. Talento artístico

De procedencia común y escaso talento artístico, empezó a dibujar de una forma extraordinaria tras recibir un trasplante de corazón en 2006. Investigaciones del fenómeno advirtieron que su donador había sido Keith Neville, un corredor de bolsa con marcada inclinación artística.

Este hecho sirvió en numerosas investigaciones respecto a lo que se denomina “memoria celular”, una habilidad para recordar qué estaría alojada en muchas más células del cuerpo que únicamente las del cerebro. Las manos y el corazón están entre las partes más estudiadas debido a esta capacidad teórica.

6. Lápiz en su cabeza

Margaret Wegner, de nacionalidad alemana, tenia incrustado en su cabeza desde los 4 años un lápiz. Sufrió una caída mientras llevaba en la mano un lápiz de 8 centímetros de largo, que le perforó una mejilla y se alojó en el cerebro.

En aquel entonces no existía la tecnología para retirar sin peligro el lápiz, así que Margaret tuvo que vivir con él’ -y los dolores de cabeza crónicos y el sangrado de la nariz que la acompañaron- durante las próximas cinco décadas y media.

En el año 2009, el doctor Hans Behrbohm, un otorrinolaringólogo de la berlinesa Park-Klinik Weissensee, pudo utilizar una moderna técnica para identificar el lugar exacto del lápiz y poder determinar los riesgos de su extracción, tras lo cual extirpó 6 de los 8 centímetros qué media el lápiz. Los dos centímetros restantes del lápiz estaban tan fuertemente aferrados que fue imposible quitárselos. Por suerte, durante todos estos años el objeto apenas se movió de su sitio, y no afecto al cráneo.

7. Papá estéril

Cuando Chris era adolescente sufrió de leucemia y él no hizo mucho caso cuando los doctores le dijeron que con el tratamiento podía quedar estéril. Pero su mamá sugirió congelar sus espermas; 23 años después Biblis logró tener una hermosa nena llamada Stella. Biblis y su esposa Melodie posan con su bebé Stella en su casa en Charlotte, N.C. Melodie se embarazó por fertilización in vitro, los doctores usaron los espermas congelados de Chris en 1986.

Los doctores creen que Stella puede fijar un récord mundial por el tiempo en que los espermas estuvieron congelados. “No recuerdo un caso en el que hayan congelado esperma por 22 años”, declaró a WCNC el Dr. Richard Wing, fundador de Reproductive Endocrinology Associates of Charlotte, clínica que ayudó a la pareja a concebir por fertilización in vitro.

8. Trillizas, pero por 11 años de diferencias

Son 11 años los que separan los nacimientos de Ryleigh Shepard y el de sus hermanas Bethany y Megan. Las tres niñas británicas son consideradas técnicamente trillizas –por ser concebidas al mismo tiempo, mediante fecundación in vitro- pero recién en diciembre de 2009 sus padres, que viven en Walsall, Reino Unido, decidieron que darían a luz a la tercera de ellas.

Según publica el diario Daily Mail, en 1994, Lisa Shepard descubrió que las posibilidades de fecundación natural eran muy escasas para ella y tomó drogas para aumentar la probabilidad de quedar embarazada. Sin embargo, nada funcionó y con su marido, Adrian, en septiembre de 1998, se sometieron a un tratamiento de fertilidad en una clínica, donde fueron recogidos 24 óvulos de la mujer.

Al menos 14 de ellos fueron fecundados con éxito con el semen de Adrian, y dos se implantaron en el útero de Lisa. El resto fueron congelados. El tratamiento tuvo éxito y dos niñas nacieron y crecieron sanas. Después de nueve años, la pareja, feliz con el éxito del tratamiento y más aliviados en la crianza de las mellizas, decidió que era el momento de tener otro hijo. En noviembre de 2009 nació Ryleigh, con 3,1 kilos de peso y saludable.

Debido a que los óvulos fueron fertilizados al mismo tiempo, las niñas pueden ser técnicamente llamadas trillizas, aunque el término pueda resultar extraño para casos como este porque los bebés no se desarrollan juntos en el útero.

9. Dos tipos de ADN diferentes

Esta estadounidense necesitaba un trasplante de riñón urgentemente, por lo que su hijo se ofreció para donárselo, sin que en principio tuviese que haber ningún problema de incompatibilidad. Pero eso no fue lo que ocurrió, ya que si lo hubo, y tras insistir los médicos en que la única posibilidad era que su hijo, no fuese en realidad su hijo biológico, y tras varias pruebas, se llegó a la conclusión de que lo que ocurría era que Kareen tenía en realidad dos genómas humanos distintos, es decir, dos tipos de ADN diferentes.

10. Mujer sin piernas nada con una cola de sirena

Nadya Vessey, una mujer australiana a la que le amputaron las dos piernas cuando era niña, hoy usa una ‘cola de sirena’ para nadar.
La aleta fue creada por la compañía Weta Workshop, la misma que se encargó de los trajes, los accesorios, el maquillaje y los efectos visuales de películas como ‘El señor de los anillos’, ‘King Kong’.

La aleta posee una estructura de policarbonato y está cubierta por una capa de neopreno revestida en lycra, sobre la cual se imprimió digitalmente un ‘estampado’ de escamas para mayor realismo.