En Tiempo Real: La mentira como política de Estado por @carlosvalero08

La campaña electoral que concluyó el 7O, puede ser recordada como la mayor estafa política cometida por gobierno alguno en la historia de nuestro país, si se comprueba, por la terquedad de los hechos más que por el deseo de informar del entorno de poder, que el candidato presidente no estaba en condiciones de competir y mucho menos de ejercer la primera magistratura. Durante toda la campaña se repitió mil veces que Chávez estaba más sano que Michel Phelps y que los cubanos habían hecho un trabajo casi milagroso al curarlo. De hecho, los murales lo dibujaban jugando basquetbol o montando patinetas para afianzar mucho más sus perfectas condiciones físicas.

Más allá del discurso oficial, la realidad es que se contabilizan 332 días de reposo o ausencia del jefe del Estado desde que anunció al mundo, más que a los venezolanos, su enfermedad desde la isla de Cuba. En el tiempo de convalecencia y recuperación ocurrieron dos procesos políticos de suma importancia que fueron directamente afectados por la salud del primer mandatario; la escogencia del candidato opositor mediante primarias y las elecciones del 7O. Ahora el país vivirá un tercer episodio clave para nuestro futuro como nación, el cual necesariamente estará también afectado por la enfermedad: las elecciones regionales del 16D.

Creo que es el momento de llamar las cosas por su nombre, no es posible que la opinión pública mantenga un silencio frente a las exigencias de esclarecer el verdadero estado físico del presidente. No pronunciarse ante la irresponsabilidad de optar por un cargo sin estar en condiciones de ejercerlo abonará el camino a la manipulación mediática y probablemente sumará votos a la causa psuvista. Cuando Nicolas Maduro dice que la oposición es una falta de respeto por exigir claridad e información sobre el estado de salud del presidente está corriendo hacia adelante para tratar de atizar odio y aumentar la polarización ante algo tan natural como conocer la verdad sobre un tema que afecta el funcionamiento del Estado.

Ante el país debe quedar claro que los responsables de la “supuesta inmolación” son los mismos dirigentes que hoy están pidiendo el voto en Anzoátegui, Miranda, Aragua o el Zulia por mencionar algunos. La élite decadente del proceso que es incapaz de mantenerse en el poder sin el padrinazgo del jefe. La aproximación al tema de la enfermedad debe hacerse desde una perspectiva ética, sin saña ni revanchismo, pero sin medias tintas para ir desmontando día a día las mentiras que se han convertido en una política de estado.

Carlos Valero

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