McAfee apareció en Guatemala

Foto: Archivo | CNN

El magnate de la informática John McAfee, aficionado al yoga, amante de los paraísos tropicales del Caribe y millonario, puso hoy fin a un capítulo de la odisea que vive desde el asesinato, hace casi un mes, de su vecino en Belice, caso al que ha sido vinculado.

Tras varias semanas de dejar pistas falsas sobre su paradero, el magnate estadounidense se presentó hoy ante los periodistas en Guatemala, acompañado por el prestigioso abogado Telesforo Guerra, entre cuyos clientes están el exdictador Óscar Mejía Víctores o el expresidente Alfonso Portillo, acusado de lavado de dinero.

Una de las cualidades de Guerra para ser contratado, según reconoció el propio McAfee en su blog en internet, es que “es el tío de Samantha”, la joven de veinte años con la que el magnate de los programas antivirus, de 67 años, reconoce que mantiene un romance.

Otra es que Telesforo Guerra, natural de Belice y nacionalizado guatemalteco desde hace años, “está muy bien versado en el intrincado sistema de corrupción del Gobierno beliceño”, agrega.

La rocambolesca odisea de McAfee comenzó cuando el pasado 10 de noviembre Gregory Viant Faull, de 52 años, su vecino en cayo Ambergris, una paradisíaca isla situada frente a las costas de Belice en la que se retiró en 2008, fue encontrado muerto de un tiro en la cabeza.

McAfee había tenido peleas con su vecino, un contratista y exmarine del Ejército de los Estados Unidos al que incluso había acusado de envenenar a los perros que custodiaban su mansión.

Ya desde un primer momento, cuando la policía acudió a indagar el asesinato del vecino, McAfee se escondió, enterrándose en la arena, bajo unos cartones, para evitar ser descubierto mientras la policía registraba su domicilio.

Pese a que las autoridades beliceñas sólo han expresado su interés por interrogar al magnate informático sobre el crimen de su vecino, el creador del programa antivirus McAfee, que insiste en que teme por su vida, comenzó una larga huida que le ha llevado ahora a Guatemala, país que considera un “refugio”.

“En las últimas tres semanas no he tenido contacto con la embajada estadounidense en Belice, porque muchos de sus empleados son beliceños y no me siento seguro comunicándome con ellos”, dice McAfee en su blog en un tono algo paranoico.

Esta no es la primera vez que el magnate estadounidense muestra sus sospechas de ser víctima de un complot de las autoridades beliceñas, a las que ha reafirmado que no va a entregarse “bajo ninguna circunstancia”.

“Puedes decir que soy un paranoico pero ellos me quieren matar, no hay duda. Han estado tratando de atraparme durante meses, quieren silenciarme”, declaró recientemente McAfee a la revista Wired, al responsabilizar del acoso del que dice ser víctima al primer ministro de Belice, Dean Barrow.

En su comparecencia ante la prensa, McAfee dijo haber entregado al Gobierno beliceño 80 millones de dólares desde 2005, para contribuir al desarrollo de ese país, pero suspendió la ayuda debido a la corrupción reinante, a lo que atribuyó la “persecución” y que le acusen, dijo, “de un crimen que no cometí”.

Desde su blog, McAfee ofreció a Barrow reunirse con él “como caballeros”, en un “país neutral, para discutir nuestros asuntos mutuos”, sin dar más detalles a qué cuestiones se refiere.

Pero concedió al gobernante beliceño la duda de tener “poco o ningún conocimiento del nivel de corrupción que se extiende por cada rama de su Gobierno” y le ofreció entregarle “miles de horas de grabaciones de vídeo y audio como prueba”.

Finalmente, se disculpó ante sus “seguidores” por haber publicado información falsa en los últimos días en su blog, como que había sido detenido en la frontera entre Belice y México, para despistar a las autoridades beliceñas.

“No he dormido en 24 horas (…) Estoy en reuniones sin fin montando una estrategia para los próximos pasos a dar (…) Los quiero a todos”, se despide McAfee, cuya fortuna se calcula que ha sufrido una fuerte caída debido a la pérdida que han sufrido sus inversiones por la crisis.

EFE