En Río, el fútbol como herramienta para ayudar a los jóvenes (Fotos)

En Curicica, un barrio humilde del oeste de Rio de Janeiro, adolescentes en tándem se agarran de la mano para disputar un partido de fútbol bajo el calor abrasador: más que marcar goles el objetivo es ser solidario en esta original academia que busca ayudar a los jóvenes.

“No es una academia de fútbol”, aclara Heloisa Andrade, directora del instituto ‘Partners of the Americas’ (Compañeros de las Américas), una ONG fundada en 1964, que en principio formó parte del gobierno estadounidense.

“El objetivo es ayudarlos a tener un mejor futuro”, añade.

Desde 2005, los ‘Partners’ (compañeros) introdujeron el fútbol como una herramienta complementaria al plan de estudios de secundaria en Curicica y otros programas en América Latina para que los jóvenes desarrollen habilidades.

(foto AFP)

Pero nadie aquí habla de la habilidad de jugar fútbol, a pesar de que la escuela está enfocada en esta disciplina, que además es el deporte nacional en Brasil, sede de la Copa del Mundo en 2014 y la Copa Confederaciones un año antes.

El pequeño centro educativo y deportivo está ubicado en una zona humilde, entre casas precarias y marañas de cables eléctricos, unos 30 km al oeste del centro de Rio.

Como muchos países del mundo, Brasil se ha visto afectado por la crisis económica. El año pasado, la economía del gigante sudamericano creció 2,7% contra 7,5% en 2010.

Y se estima que el PIB crecerá apenas un 1,2% en 2012, el peor índice entre los gigantes emergentes BRICS, que también componen Rusia, India, China y Sudáfrica.

El desempleo en Brasil se mantiene en una tasa baja récord de 5,3%, según cifras oficiales, pero entre los más jóvenes –de 18 a 24 años– la cifra casi se triplica a 14,6%.

En la región metropolitana de Rio de Janeiro, que incluye al barrio de Curicica, un 12,2% de la población joven está desempleada.

Y este desempleo, sumado a la persistente desigualdad social y pobreza –particularmente entre la población negra y femenina– incrementa la demanda de programas como el de ‘Partners’.

Unos 2.500 niños y niñas han pasado por programas con nombres como “vencer” o “ganar”.

“Y dos tercios de ellos encontraron un trabajo después”, dijo a la AFP Federico Addiechi, responsable de los proyectos sociales de la FIFA, que apoya esta iniciativa.

“Les damos dinero pero además materiales, y luego los ayudamos a recaudar fondos, mejorar su gerenciamiento y comunicación, de modo que nuestra contribución termina siendo más sostenible”, añadió.

Del fútbol al lugar de trabajo

En una cancha de baloncesto con porterías sueltas, una docena de chicos y chicas con indumentaria deportiva juegan fútbol bajo el sofocante calor de diciembre (unos 30 grados centígrados antes del comienzo del verano austral), en parejas y tomados de la mano. ¿El objetivo? No marcar gol.

“Este ejercicio es sobre solidaridad, tomarse de la mano aún sin tener la pelota, pero también de respeto y equidad sexual”, explicó Addiechi, que además encabeza el programa de FIFA Fútbol para la Esperanza, que promueve esta herramienta de aprendizaje.

Andrade, cuyo programa forma parte de ‘Fútbol para la Esperanza’, coincide en que el fútbol sirve para adquirir habilidades importantes en el mundo laboral.

(foto AFP)

“El fútbol como un conductor de valores compartidos, disciplina, el trabajo para lograr un objetivo, el trabajo en equipo, son cosas que encuentras en el mercado laboral”, indicó.

Fuera de la cancha, los estudiantes de esta academia, a la que llegan por comunicación boca a boca o por la promoción que el programa hace en las escuelas, aprenden de todo, desde inglés hasta como escribir una carta de motivación para presentar su candidatura a un empleo.

Wallace Nascimento, de 16 años, es uno de ellos.

“He aprendido muchísimo en términos de comunicación. Una vez, hice una presentación sobre un proyecto técnico, algo que no había hecho antes”, dijo.

De cabeza rapada e hincha del club Flamengo, Wallace tiene un parecido con el mediocampista del Sao Paulo Lucas Moura, que en enero debuta con el Paris Saint-Germain francés.

Pero este adolescente no se ve en el fututo como estrella del fútbol, a pesar de los grandes torneos que vienen en los próximos años, que despiertan histeria en el país… Wallace quiere ser un mecánico de aviones. AFP