La cumbre del Mercosur que se celebra en Brasilia es la primera en la que Venezuela se sienta como miembro de pleno derecho. Por tal motivo, su presencia allí tiene una especial significación, luego de casi 20 años de complejas gestiones para alcanzar la membresía.

Esta vez nuestro país iba a ser el protagonista del encuentro y lo esperado por todos era que estuviese representado por el presidente, por tratarse de una cumbre de jefes de Estado. Si a ello sumamos las circunstancias inquietantes que rodean su estado de salud, es indudable que una aparición súbita de Chávez en una Brasilia plena de presidentes y medios de comunicación hubiese representado un espectacular golpe de efecto para acallar los rumores sobre su presunta gravedad terminal.
¿Por qué Chávez, entonces, al hacer el esfuerzo de subir a un avión y cubrir las tres horas de vuelo entre La Habana y Caracas, no continuó viaje hasta Brasilia? Su arribo a Maiquetía tuvo sin duda el efecto positivo de una “fe de vida” y factor moralizador de sus seguidores ante la importante elección regional, dentro de 9 días. Pero convendrán mis lectores que no hay comparación entre la melancólica recepción que un reducido grupo de sus colaboradores le hizo esta madrugada y la que hubiese recibido con la aclamación de sus colegas presidentes ante toda la prensa mundial, en una Brasilia que además está noticiosa por el fallecimiento de Niemeyer.
¿Por qué, entonces, no continuó su viaje hasta Brasilia, algo que además deseaba ardientemente, como informaron sus ministros y el propio gobierno brasileño?
Después de cavilarlo mucho, no encuentro otra explicación que esta: el vuelo La Habana-Brasilia dura 6 horas 45 minutos, o sea casi 4 horas más que el vuelo La Habana-Caracas. Los médicos habrían considerado que 3 horas de vuelo estaban bien, para arribar a puerto en las satisfactorias condiciones que mostró en el pequeño ágape de Maiquetía; pero 4 horas más serían contraproducentes para el objetivo de arribar con la energía requerida para una entrada triunfal. Además, ¿por qué en la madrugada, cuando hubiesen podido organizar una caravana algo más colorida y sorprendernos en las primeras horas de la mañana, cuando millones de venezolanos estamos pegados a los noticieros matutinos? No cabe duda de que este arribo nocturnal es lo máximo que la realidad les permite para efectos del uso político.
4 horas de vuelo median entre un Chávez presentable al público y la incertidumbre de cómo arribará. Es una conclusión que tengo el deber de divulgar, ante el uso abiertamente electorero que el gobierno hace de cada hecho vinculado a la enfermedad del presidente.
Tweet

