Tuvo sexo con 400 vacas y…¡a la cárcel!

 

 

Un hombre de 53 años paga cárcel  tras ser detenido por la policía de Brasil por tener sexo con más de 400 vacas, a las que después sacrificó.

La policía brasileña arrestó en 2008 al hombre, quien en aquel entonces era sospechoso de mantener sexo con aproximadamente 400 vacas, a las que mató después de terminar el coito, informó el portal brasileño Terra.

El sospechoso, identificado como Getulino Ferreira Paraízo, de 53 años, fue detenido en 2008 después de que un ganadero del municipio de Aragoiania (estado de Goiás, centro de Brasil) lo sorprendiera después de que presuntamente matara a tres vacas y un becerro de su propiedad.

En su declaración a la policía, Paraízo reconoció ser el autor de estos delitos y explicó que sufrió abusos sexuales a los 13 años de edad, por lo que comenzó a mantener sexo con yeguas y caballos y después con reses bovinas.

“Después de eso dijo que nunca consiguió tener relación con una persona, que ni sentía ganas”, explicó el comisario de policía Álvaro Cássio dos Santos.

Según el relato del comisario, el sospechoso declaró haber intentado acostarse con una prostituta en su adolescencia, pero que lo encontró “muy frustrante”.

El comisario, que investigó el caso de las muertes de las reses, afirmó que llegaron a sospechar que los sacrificios formaban parte de rituales de magia negra, por lo que llegaron a bautizar al autor de “Chupa-Vacas”.

“La única solución fue orientar a los ganaderos a que no dejaran los animales en pastos cerca de la carretera”.

En total, se habían encontrado cerca de 400 vacas asesinadas presuntamente por Paraízo, en un período de cuatro años, y siempre en granjas cercanas a la ciudad de Goiania, capital del estado rural de Goiás, a unos 200 kilómetros de Brasilia.

El policía detalló que el asesino comenzó a matar de tres a cuatro vacas cada vez en los últimos meses, a diferencia de años anteriores, cuando aparecía una res muerta cada vez.

En el momento de la detención, la policía encontró al sospechoso con un paquete de galletas rellenas, cuyos embalajes han sido descubiertos en varias granjas en las que aparecieron las vacas muertas.

El hombre aún paga su condena tras las rejas,  luego de ser acusado por causar daños materiales de propósito, delito castigado en el código penal brasileño con penas de hasta cinco años de prisión.