Alberto Franceschi: Sobre testamentos y herencias explosivas

Mientras Chávez este vivo sus lugartenientes del PSUV  tendrán una sola opción:  absoluta disciplina a la voluntad del  líder y  si a alguno se le ocurriese contradecir  lo que el gran timonel  está testamentando,  puede considerarse de ipso facto  muerto políticamente,  al menos  entre las huestes de la revolución del déspota.  Porque si  Chávez aun moribundo  fuere desafiado, respondería  echando el resto y  electrocutando a su contradictor  con unas  de sus descargas de anatemas donde  lo de traidor es  lo mínimo que le endilgaría  al  “descarriado”.

Eso explica la conducta de quienes aun  muy descontentos con el testamento  se  limitan a fingir el cumplimiento de su voluntad,  o incluso disimular su aceptación.

El colmo de este  aquelarre en ciernes,  como pleito de herederos,  es la sobreactuación  con rigideces sectarias de quienes  tratan de espantar del escenario  a la oposición, negándoles  hasta su derecho a opinar  también, nada menos que sobre el destino inmediato de nuestro país.

Lo mas seguro es que con celo propio de “recogiditos” en el entierro  del padre,  que no legó el apellido apenas delatan inseguridades nacidas del despecho de no haber sido considerados hijos legítimos, o en este caso como el Delfín del trono seguro, aunque sea por unos meses.

Por eso con respecto al discurso sobre “la sucesión”,  que vino a dar el interfecto  abandonando la cama cubana  de  enfermo terminal,  nadie dentro de  la cúpula del chavismo,  puede tener la peregrina idea de cambiarle una coma a sus deseos  y  deben  limitarse a  mas bien postrarse con mayor obediencia,  porque cualquier desafío a la forma y contenido de su voluntad, que quedó  expresada cual líder norcoreano,  trae solo desgracias a quien  no las cumpla al pie de la letra.

Lo realmente repugnante es que empiece también en la oposición a  abrirse  paso la tesis de ayudar al chavismo a conservarse en  la plenitud de unos poderes espurios,  que si bien ya eran ilegítimos e ilegales bajo Chávez,  ahora tras su pronta desaparición, resultaría realmente grotesco  que  también rijan los destinos de esta republica esclavizada a intereses  foráneos, que  estarían determinando como debe regularizarse nuestra propia  existencia como nación.

El desorden comenzará es a partir de la muerte física del hasta ahora líder político militar, que en algunas ocasiones ha ejercido como presidente. Si  muere empieza el despelote por la sencilla razón que  ni esto es Norcorea ni tampoco un régimen totalitario, como erróneamente  algunos han tipificado.

Aquí,  mínimo  medio país,  estamos abiertamente en contra de la voluntad  de Chávez y  desde ya puede decirse que por lo menos dos tercios  rechazamos  la idea que siga gobernando después de muerto  si es que tal irracionalidad  se mantiene  mediante el ardid de dejar al mando a un alumbrado por su luna llanera pero con sol cubano.

Esta terminando el accidente histórico llamado “revolución bolivariana” del que  es bueno que sepan sus propios  defensores que  como régimen este  carece de raíces suficientes para mantener su relativa legitimidad,  que  incluso bajo la dirección de Chávez  quedo cada vez mas en entredicho y cada vez mas dependiente de la aquiescencia de los lideres opositores,  a quienes les tocaba refrendar lo que  dijeran las cifras del CNE  gubernamental.

Dicho en claro desde hace por lo menos ocho años Chávez gobierna soportando su régimen sobre la cohabitación pactada o sobrentendida  tácitamente  con la oposición electoral, siempre  dispuesta a aceptar la ultima palabra de las instituciones  sectarizadas  del poder chavista.

En medio de la enorme confusión generada por nuestros mariscales de inmerecidas derrotas,  aun recientes, hay que insistir en la necesidad de una claridad de propósitos, estrategia y tácticas  que impliquen a una nueva dirección para la oposición,  porque la que teníamos se adaptaba  solo a las expectativas dentro de las opciones del régimen,  pero ahora se esta abriendo una etapa nueva   de VACIO de poder.  Este régimen  se esta yendo al demonio y nosotros no somos sus rezanderos acompañantes de novenarios como si fuésemos plañideras contratadas para la ocasión.

Nosotros somos es vigilantes defensores de la mayoría nacional a la que le fueron conculcados sus derechos  y que para garantizar las bondades de los repartos del chavismo  nos hizo  victimas  directas que  en este país se abandonaran  tantas obligaciones del Estado,  para con todos los ciudadanos  y se comportara el gobierno  como una agencia clientelar del partido PSUV,   que a su vez oficia de títere del  Partido Comunista cubano y de su tiranía castrista.

Y el país necesita  un claro lenguaje que nos evite la confrontación, pero al propio tiempo  debe quedar claro que el chavismo no puede reconducir su régimen como si la desaparición de Chávez fuese  un tema menor.

A este, régimen en un breve periodo de tiempo  se le irán las costuras en un  dos por tres, y comenzaran las guerras fraccionales dentro del chavismo  para diputarse el botín  y  frente a esa loca carrera para hacerse cada cual de espacios de poder,  nosotros necesitamos una nueva hoja de ruta,  más allá del tema electoral, porque el país debe retomar la senda de  la democracia  perdida,  desde los tiempos en que la anti política  de plutócratas interesados  resolvieron acabar con la política y los políticos acarreándonos solo desgracias.

Aunque a muchos les parezca casi un exabrupto, necesitamos más que nunca a los políticos experimentados que ayuden en la emergencia  que comenzamos a transitar.