Carlos Julio Peñaloza: Así se montó la farsa

La automatización electoral como instrumento para eternizarse en el poder fue montada por Chávez entre 1999 y 2000, en una secuencia de episodios tan grotescos que inhabilitan moralmente a cualquier régimen. 

Al asumir la Presidencia en 1994, Caldera consideró punto de honor instaurar un sistema electoral confiable. Se escogieron nuevos rectores del CSE y como presidente del ente electoral se designó  a un médico prestigioso, Enrique Yéspica, con la línea de promover la automatización del voto apoyado por importantes legisladores y por miembros de la Corte Suprema. Se creía que las maquinas electrónicas purificarían el mundo electoral. El CNE promovió el voto automatizado y en 1997 el Congreso sancionó una nueva ley del Sufragio que eliminó el conteo manual de los votos y la elaboración manual del acta de votación.

A comienzos de 1998 el CNE preparó especificaciones técnicas para una licitación y el Congreso aprobó los fondos necesarios. Para mediados de 1998 ya se habían elaborado las especificaciones y obtenido los recursos para el nuevo sistema. Había prisa. Antes de la licitacion se presentaron disputas que llevaron a la renuncia del Dr Yéspica. Fue reemplazado por el Dr.

La ganadora de la licitación fue INDRA, multinacional propiedad del gobierno español, la cual había quedado en evidencia por pago de comisiones a funcionarios de gobiernos de países clientes.

INDRA ofreció, en asociación con las norteamericanas Election Systems and Software (ES&S) y STIS, un sistema mixto en el cual los cuadernos electorales continuaban siendo manuales, tal como se exige en países desarrollados. Con este sistema no totalmente automático, se reducen notablemente las probabilidades de fraude electrónico. Para votar se rellenaba con un bolígrafo un óvulo en un tarjetón fabricado por STIS, el cual se introducía en una máquina de lector óptico con hardware de ES&S. El sistema funcionaba integrado con software de INDRA. Terminada la votación, la máquina hacía el conteo y totalizaba. Fue aprobada la compra de este sistema a INDRA. Para entonces el representante de la empresa STIS –asociada a INDRA- era el joven ingeniero Gustavo Reyes Zumeta, hijo del general Fernán Reyes Zumeta.

En el Congreso, INDRA fue acusada de irregularidades, pero no se investigaron las denuncias. En las elecciones presidenciales de diciembre de ese año 1998 se estrenó este sistema automatizado mixto. Chávez resultó ganador sin que se presentasen  reclamos mayores.

En enero de 1999, el Tribunal de Salvaguarda tenía tres expedientes abiertos contra de la directiva del CNE ya presidida por Rafael Parra Pérez. Pese a los escándalos con INDRA, ese año se realizaron sin novedad tres comicios: el 25 de abril, el 25 de julio y el 15 de diciembre.

Cerrando ese 1999, el 14 de diciembre, el primer vicepresidente de la Asamblea Constituyente, Isaías Rodríguez, anunció las mega elecciones a celebrarse en mayo del 2000. Esto pilló por sorpresa a INDRA, que de inmediato informó que su sistema no estaba diseñado para ese tipo de comicios.

El 23 de diciembre de 1999 la Asamblea Constituyente nombra como nuevos miembros principales del CNE a cinco personas afectas a Hugo Chávez. Presidente y Vicepresidente son los miristas Etanislao Gonzáles y Eduardo Semtei. Los otros fueron Omar Rodríguez, Juan Vicente Badell y Argenis Riera, chavistas del Polo Patriótico. Esta designación de cinco representantes del oficialismo violó de entrada la Constitución de 1999 aprobada días antes. Las débiles protestas de la oposición fueron despreciadas. Semtei venía de ser asesor estrecho de Teodoro Petkoff. Al ser interrogado por los periodistas anunció que todo estaría técnicamente listo para los mega comicios el 28 de mayo del 2000.

Pero el sistema de INDRA estaba diseñado para unas elecciones nacionales, no para el enredo de múltiples y simultáneas elecciones locales. Para adaptarlo se requerían cambios en el software de INDRA, en los flashcards (dispositivos de memoria del sistema) de ES&S y una base de datos más robusta. INDRA explicó a los técnicos del CNE que era imposible tener el sistema a punto para el 28 de mayo. Pese a esta clara advertencia, Etanislao González, presidente del CNE, mantuvo que las elecciones se harían el 28 de mayo.

Se extendieron dudas de que las mega elecciones pudieran realizarse. Pero el 13 de marzo, el presidente del CNE garantiza que sí se puede y el 29 de marzo el Tribunal Supremo de Justicia ratifica el día 28 de mayo como fecha. En abril, Francisco Arias Cárdenas y Pablo Medina alertan sobre un fraude. El 20 de mayo Etanislao González ratifica en cadena nacional que la votación se hará el 28 de ese mes.

El 21 de mayo el CNE es tomado por la DISIP al mando de Eliécer Otaiza, supuestamente para impedir un sabotaje. Algo similar no ocurría desde el fraude ocurrido en 1952, cuando la Seguridad Nacional ocupó las oficinas del organismo electoral. El 24 de mayo el Fiscal General, Javier Elechiguerra, anuncia que los flashcards están listos y aviones de las FAV van a recogerlos en EEUU.

Ese 24 de mayo es crucial, porque al día siguiente habrá un vuelco impresionante. Hasta ese día el Fiscal, el Congreso, la Defensora del Pueblo, el MVR, el CNE y la Disip, mantuvieron que los comicios se  podían realizar y se realizarían. Así lo asegura ese 24 ese mayo el propio presidente del CNE. Pero mientras se hace  anuncio tan optimista, el ingeniero Alberto Cárdenas, Jefe de Automatización del CNE, presenta un informe estableciendo que las elecciones son imposibles. La respuesta del Gobierno es policial. En efecto, el 25 de mayo, Eliécer Otaiza con un contingente de la DISIP allana el CNE, violenta la oficina de Cárdenas y se apodera de la base de datos del CNE. Lleva como asesor al ingeniero Gustavo Reyes Zumeta, de la empresa STIS. Se pasa por alto que el CNE es centro de un poder independiente según la Constitución, sobre el cual legalmente el Presidente de la República no tiene jurisdicción y para actuar sobre el cual se necesita orden del TSJ.

Al violar la sede del CNE, Otaiza autoriza a Reyes Zumeta a llevarse la base de datos, copias de los programas del sistema de votación y toda la información confidencial del CNE. Es obvio que este allanamiento tiene que ser una orden del presidente Chávez. La presencia del ingeniero Gustavo Reyes Zumeta en ese allanamiento y el hecho de haberse apropiado de la base de datos del CNE generaron gran desconfianza, la cual aumentó al saberse que el ingeniero había sacado sus propias copias del material decomisado, incluyendo la base de datos del REP. En esa época se conocía que Reyes Zumeta mantenía una estrecha relación con el general Ramón Santeliz Ruiz, uno de los rectores suplentes y Jefe de Logística del CNE. Para entonces Santeliz era reconocido como los ojos y oídos de Chávez en el ente electoral.

El 25 de mayo el TSJ decide posponer los comicios. Pasado el tiempo quedó claro que el grotesco episodio fue diseñado para sacar de juego a INDRA. A esta empresa se le pagó completo bajo la promesa de no revelaría información sobre lo ocurrido.

Eliminada INDRA, el Gobierno busca otra empresa, adecuada a sus fines. Días más tarde se funda SMARMATIC Corp. (año 2000). Esta empresa será analizada en mi próximo artículo.

 

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