Facebook ayuda al FBI a localizar a ciberdelincuentes

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Investigadores liderados por el FBI y ayudados por Facebook desarticularon una organización internacional que infectó 11 millones de computadoras en todo el mundo y causó más de 850 millones de dólares en pérdidas, en una de las principales operaciones contra delitos cibernéticos de la historia.

El FBI, trabajando de forma conjunta con la mayor red social del mundo y varios organismos internacionales, detuvieron a diez personas a las que se les acusa de haber infectado las máquinas con el software malicioso “Yahos”, para luego robar números de tarjetas de crédito y otro tipo de información personal.

El equipo de seguridad de Facebook asistió al FBI después de que “Yahos” arremetiera contra sus usuarios desde el 2010 hasta octubre de 2012, dijo la agencia federal de Estados Unidos en un comunicado publicado en su página de internet. La red social ayudó a identificar a los criminales y las cuentas afectadas, dijo.

Sus “sistemas de seguridad fueron capaces de detectar las cuentas afectadas y proporcionar herramientas para eliminar estas amenazas”, dijo el FBI.

Según la agencia, que trabajó también con el Departamento de Justicia de EEUU, los piratas informáticos acusados emplearon las “Butterfly Botnet”. Botnets son redes de computadoras comprometidas que pueden ser utilizadas en una variedad de ataques cibernéticos contra dispositivos personales.

El FBI dijo que detuvo a diez personas de Bosnia Herzegovina, Croacia, Macedonia, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido y Estados Unidos, ejecutó numerosas órdenes de búsqueda y llevó a cabo una serie de entrevistas.

Estimó unas pérdidas de más de 850 millones de dólares, sin dar más detalles.

Es difícil conseguir datos concretos, pero expertos dicen que los delitos cibernéticos están aumentando en todo el mundo ya que el uso de computadores y teléfonos móviles se ha vuelto más frecuente y más transacciones financieras se realizan a través de Internet.

Los profesionales de la seguridad cibernética y las empresas especializadas tienen cada vez más dificultades para detectar y detener estos ataques.

Reuters