En Tiempo Real: Abstenerse es votar por Maduro por @carlosvalero08

El diseño estratégico del gobierno implicaba que las elecciones del 7O eran el inicio de un conjunto de acontecimientos encadenados que continuaban el 16D y culminaban en abril con la elección de alcaldes, con la lógica de que ganando el 7 arrasaban con todo el resto y les facilitaba la implementación del Estado comunal. Los acontecimientos “sobrevenidos” han cambiado el guion de la película, sus protagonistas y los tiempos. Tan es así que hoy afirma el vocero no oficial más calificado en el país, @nelsonbocaranda que el presidente no está en condiciones de tomar posesión el 10 de enero, lo que implica constitucionalmente el llamado a un nuevo proceso electoral.

Frente a la eventualidad de unas nuevas elecciones en el corto plazo, el proceso comicial del domingo 16 adquiere mucha mayor relevancia porque calibrará la fuerza electoral de la oposición contra la revolución o, lo que es lo mismo en este momento, contra el poder del aparato del Estado. Para mencionar sólo un ejemplo, en Miranda el 7 de octubre Hugo Chávez obtuvo 762.442 votos y Henrique Capriles 759.444 votos, lo que implicó una diferencia porcentual de menos de 1 punto. Descontando la abstención histórica de los comicios regionales y el interés diferenciado entre la elección presidencial y la regional, si hubiera una correlación perfecta entre los votos de Chávez y los del PSUV, el neo monaguillo Jaua debería ganar por un porcentaje parecido, sin embargo las tendencias y todas las encuestas predicen que @hacapriles va a ganar la gobernación con un amplío margen, siempre que los electores que lo apoyaron el 7 decidan nuevamente participar.

Para nadie es un secreto que durante 14 años el proceso bolivariano se ha sustentado sobre la base del liderazgo de Hugo Chávez. De hecho la promoción del personalismo político ha impedido que resalte alguna figura alternativa y es muy poco probable que en los planes del comandante haya estado la idea de ceder el poder a un sucesor, por lo cual nadie está preparado para sucederlo con fuerza propia. De hecho, la designación de Maduro obedeció a una salida de emergencia por el vértigo que tomaron los acontecimientos.

La distancia en liderazgo que se expresa en votos entre el jefe del proceso y la revolución es relativamente alta. De hecho, todos ellos repiten como loros que sin él no son nadie y Diosdado llega al extremo de expresar que quisiera tener el 5% de las cualidades de Chávez como líder, con lo cual sin darse cuenta se están haciendo campaña negativa porque entonces si están tan lejos del él, no tienen cualidades para sustituirlo. El chavismo sin Chávez será mucho más Chávez dependiente de lo que imaginamos.

Dependiendo del manejo que se haga del “mito” podemos estar frente a un escenario altamente competitivo en unos eventuales comicios sobrevenidos. Deseo sinceramente que el presidente se recupere y se dedique a atender su salud, pero el funcionamiento de un país no puede detenerse por la enfermedad de una persona, aunque ésta sea el presidente electo y en ejercicio. Para ello existe la Constitución y las instituciones deben activarse. Lo más sano para el presidente y para el país es que realmente se dedique a recuperarse.

Es un grave error subestimar el poder electoral del sucesor, basado en unos “valores revolucionarios” que han implantado en la idiosincrasia de buena parte de los venezolanos, pero también lo es sobre estimarlo. Querámoslo o no estamos en periodo pre electoral y no precisamente debido a que la oposición lo planificó. Por ello es de suma importancia participar masivamente el próximo domingo, respetar con sinceridad el dolor del presidente, de su familia y del pueblo que piensa como él y ocuparnos de exigirle a Maduro y a su gabinete que resuelva los enormes problemas sociales que aquejan a nuestro pueblo y que lo llevan a realizar un promedio de 15 protestas diarias.

Como diría mi abuelita, ni tan calvo ni con dos pelucas. La solidaridad con el presidente no puede implicar el abandono de la lucha diaria por la vida y el bienestar de los casi 30 millones de venezolanos que día a día ven como la inflación y la inseguridad socavan su calidad de vida. Las luchas democráticas son permanentes, por eso creo que abstenerse el 16 equivale a colocarle una alfombra roja a Maduro.

Carlos Valero.

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