Los Runrunes de este jueves 13 de diciembre

ALTO

EL NÚMERO UNO:

Con la presentación ayer en cadena nacional del vicepresidente Nicolás Maduro flanqueado por Diosdado Cabello y Rafael Ramírez comenzaron a despejarse las dudas y a confirmarse los rumores de la gravedad de la salud del caudillo que por 14 años ha gobernado Venezuela y que recién fue reelecto para otros seis años.

Sus palabras: “La operación del día de ayer fue una operación, compleja, difícil, delicada, lo cual nos dice que el proceso postoperatorio va a ser también complejo y duro”. No dijo en ningún momento exitosa o que el enfermo se encontraba bien o recuperado. Por nuestro lado supimos de una recaída en la madrugada del miércoles cuando le sobrevino una hemorragia. Igual que le pasó en la anterior operación. Luego el ministro de información, el veterano periodista Ernesto Villegas, nos anunció en la página oficial del Minci: “Confiemos en que, con el amor de millones, el Comandante se repondrá pronto y vendrá a tomar el mando antes del 10 de enero. De no ser así, nuestro pueblo deberá estar preparado para entenderlo. Lo irresponsable sería ocultar lo delicado del momento actual y de los días por venir. Nuestro deber es informar con aplomo y serenidad”. Más claro que ningún otro vocero. Gracias…

MEDIO

ES MI DEBER:

Quiero utilizar este segmento de mi columna para referirme a ciertas acusaciones en mi contra por parte de personeros rojos rojitos que como Rizarrita me han tildado de necrófilo por solamente informar en torno a la salud del jefe del estado desde que el 25 de junio de 2011 informé al país, con absoluta seriedad y respeto, de su grave enfermedad.

Igualmente en las posteriores operaciones y momentos difíciles de su tratamiento me apegué a la información cierta, veraz y oportuna que nunca me ha sido desmentida. Sé que el propio paciente -en dos oportunidades en Cuba frente a Fidel y Raúl Castro- se refirió en buenos términos a mi cobertura por respetuosa y cierta. No así algunos de sus sicofantes que sin tener una prueba en la mano me meten en un combo de “informadores” del que estoy muy alejado. En ninguno de mis escritos y columnas he colocado la palabra muerte, muerto, moribundo o moribunda. Reproduzco el significado que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua da a la palabra necrofilia. Uno es “Atracción que siente una persona hacia la muerte y hacia todos los aspectos relacionados con ella” y otro “Conducta sexual de la persona que tiene relaciones sexuales con cadáveres humanos o siente atracción hacia ellos; se considera una perversión o una desviación sexual”. El Diccionario Manual de la Lengua Española Vox, 2007, va más allá: “Etimológicamente el término Necrofilia, con el que se designa a esta filia, deriva de dos palabras griegas, “nekrós” que significa cadáver, y “philein” que significa amar. Para Erich Fromm la necrofilia es lo opuesto a la biofilia, y es junto con la fijación simbiótica y el narcisismo, uno de los tres mayores males de la humanidad. Según Fromm, la carencia de amor en la sociedad occidental conduce a la necrofilia. El necrófilo vive mecánicamente, convierte los sentimientos, procesos y pensamientos en cosas. Tiende a querer controlar la vida, a hacerla de cierto modo predecible. Erich Fromm afirma que, “puesto que la única seguridad de la vida es la muerte para el necrófilo, éste anhela la muerte, la adora”.

No entro en ninguno de estos estereotipos como sí algunos rojitos. No soy médico ni político. Soy periodista y dos artículos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, de los que extraigo unos párrafos, me obligan: Art.57°: “Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión, y de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecerse censura. Quien haga uso de este derecho asume plena responsabilidad por todo lo expresado…Se prohíbe la censura a los funcionarios públicos o funcionarias públicas para dar cuenta de los asuntos bajo sus responsabilidades”. El 58°: “La comunicación es libre y plural, y comporta los deberes y responsabilidades que indique la ley. Toda persona tiene derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura, de acuerdo con los principios de esta Constitución, así como el derecho de réplica y rectificación cuando se vean afectados directamente por informaciones inexactas o agraviantes”.

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