Han matado 32 transportistas en Zulia para robarlos

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En 2012 han matado a 32 transportistas para robarlos. Dionisio de Jesús Arijón Izarra (50) fue el último. Un delincuente le disparó en las costillas derechas, mientras su cómplice lo golpeaba para quitarle el dinero que produjo el pasado miércoles en la noche. Era chofer de carritos por puesto de Bella Vista. Texto diario La Verdad.com.

En el sector Santa Rosa, parroquia Coquivacoa se montaron tres jóvenes en el Aspen azul. Uno delante y otro atrás. Parecían muchachos sanos o al menos eso era lo que sugería su vestimenta y apariencia. Rodaron unos cien metros y el copiloto anunció el atraco.

El conductor no permitió que por quinta vez le arrebataran el sustento de su hogar. Forcejeó con el atracador. Golpes dio y golpes recibió. Pero el hampón fue más fuerte, logró arrebatarle la cartera y el paquetico de billetes que llevaba en su bolsillo. Aún así, Arijón no soltaba el volante, no dejaba de mirar hacia delante, no dejaba de empujar su mano contra el atracador.

El otro, el cómplice, terminó la golpiza. Disparó la pistola nueve milímetros. El proyectil entró por las costillas del chofer. Este pisó el freno y detuvo el vehículo bruscamente. Los delincuentes se bajaron corriendo y escaparon. Esta es la versión que maneja la familia de la víctima. Ricardo Arijón contó afuera de la morgue forense que una señora -de quien omitió la identidad- atestiguó la huída de los delincuentes y le hizo señas a un camión de la Guardia Nacional para que auxiliara a su padre.

Arijón llegó vivo en el Hospital Adolfo Pons. Incluso estaba consciente, pues dio sus datos e indicó a quienes le avisarían del hecho. A las 8.30 de la noche ingresó al quirófano, le extraerían la bala pero pereció minutos antes de que iniciara la operación. Al parecer perdió mucha sangre.

Víctima del hampa

“‘Mi problema en la vista puede traerme consecuencias en la carretera si manejo de día. No puedo dejar de trabajar así sea en la noche. ¿De qué voy a vivir, entonces?’, me dijo papá la semana pasada, cuando le referí que era un peligro que siguiera trabajando de noche”.

Desde que la carnosidad cubrió el 70 por ciento de su ojo y limitaba su visión, Arijón trabajaba desde las 5.00 de la tarde hasta las 10.30 de la noche. Recorrer la avenida 4 (Bella Vista) de punta a punta, llevar y traer gente, fue su oficio desde los 18 años y su única fuente de ingreso, con la que educó y formó a sus cuatro hijos.

Sus deudos se esperaban un final así. A Arijón lo asaltaron varias veces y, el 24 de diciembre de 2010, lo golpearon y le robaron el Aspen. Debió pagar rescate para que se lo devolvieran. “Han asesinado a muchos choferes para quitarle su dinerito. Le pedimos a las autoridades nacionales y regionales que le brinden apoyo a los transportistas, que les aseguren al menos su integridad física”.