Alberto Franceschi: ¿Maduro no da la talla?

“Iluminado por su luna llanera” el  presidente  antes  de marcharse  a   la cuarta operación por su grave estado de salud,  determinó  una sucesión  monárquica más que problemática,  porque pese a todas la certezas  del repudio de un fuerte sector militar, a su enfeudamiento político con los Castro,  dispuso que Nicolás  Maduro fuese escogido allá y Diosdado  fue llamado en la agonía de las horas críticas,  para imponerlo de su obligada sumisión, que si es astuto como se le supone  habrá aceptado y fingido acuerdo,  hasta que el desenlace le estimule a otra opción.

El poder del  ahora “hombre fuerte” del régimen, que es  Diosdado  y  no Maduro,   radica nada menos que en poder pronunciar una frase que reorientaría la historia del chavismo, abriendo otra etapa histórica para ese movimiento populista,  que cambiaría incluso la manera  en  cómo se concebiría, y se desarrolle en adelante,  la institucionalidad del régimen en la etapa  post-Chávez.

La frase sencilla es: “Venezuela no puede y no debe aceptar una dependencia política bajo la dirección del  Partido Comunista Cubano”… Y si quisiera ser más específico respecto a sus intenciones  haría declarar: …“Las Fuerza Armadas  Nacionales  le exigen al  gobierno cubano que  se abstenga de intervenir  en nuestros asuntos internos”.

Persiste en la llamada oposición la ilusoria utopía que “los civiles” de  Maduro son aliados, porque cumpliendo  la voluntad del ahora casi difunto presidente,  se vuelve,  y rapidito, al vicio  electorero, con el agravante que hasta se señala  una especie dederecho de pernada por haber sido  el más votado etc,  cuando la realidad es que solo representó  el mayor  fiasco  de todos  estos  años de cohabitación vergonzosa.

El mapa rojito que se presagia  para el domingo 16 será  producido, salvo milagros contrarios,  por la decepción  general  generada precisamente  por ese naufragio  del  7 de Octubre pasado. Y si la muchachada política arrogante y malabarista insiste en imponerse, preparémonos entonces para una derrota  aún más drástica y fraudulenta por parte del poder rojo en estado de orfandad  crítica y por lo tanto desesperada.

Si aquí se quiere evitar un trauma mayor,  hay que sentar el estado mayor chavista y el estado mayor opositor en una Mesa de Dialogo y verdadera negociación  absolutamente publica y  transparente y  fabricar una tregua  de reordenamiento del régimen, que  pueda realmente legitimar un futuro gobierno de amplia unidad nacional, con plena  sujeción de todos al arbitraje de instituciones realmente solventes desde todo punto de vista.

Esto puede parecer un  sueño, casi un delirio pero sepamos que si no se hace así llegaremos a lo mismo dando tumbos luego de  dos o tres años de anarquía y encontronazos de todo tipo.

El régimen chavista terminó  ESO ES UN HECHO. Lo que queda es la administración de su agonía. Si ellos quieren cocinarse en su propia salsa  les ira peor. Solo un gobierno consensuado para  conjurar la grave crisis que se hereda puede ser viable y sólido. La estupidez  de augurarle dolores  al  sector privado de la economía  ya  delata que  esto se ira al demonio más rápido de lo que se imaginan  quienes creen que  con llantos se arregla esta vaina.

El embrujo de los lutos y el festival de solemnidades  no  pueden  eliminar por ejemplo que  viene un desabastecimiento masivo para Enero Febrero,  que a Maduro solo le ha merecido una  respuesta de tirapiedras  liceísta encapuchado. Que rápido  se ve que este hombre no estará  a la altura de lo que irresponsablemente se le confió como legado. Es un hecho entonces  que maduro no da la talla?.

Llegó  la hora de políticos experimentados aquí  no hay apuros  para soluciones artificiales a días plazo aquí hay un escenario  de impresionantes  desafíos,  que solo pueden resolverse satisfactoriamente  si hay una voluntad colectiva de muchos factores aparentemente contrapuestos.

Si se quiere paz y sobre todo ORDEN, ni no se quiere derrumbe del  Estado, se imponen entonces  reformas democráticas profundas,  que anulen el despotismo y generen una sólida y transparente salida electoral,  con un nuevo sistema electoral, un nuevo registro, un  nuevo CNE  y  con  voto manual y  si  ha de haber  autoritarismo,  entonces que sea para detener  esa  desenfrenada  marcha  hacia el abismo, pero  también para esta salida deben generarse grandes consensos.

Un viejo líder muy experimentado  ya fallecido  me dijo una vez:  “de este régimen solo pueden librarnos los militares y después  tendremos que ver cómo  salirnos  de ellos”.  Paradoja, tratándose de un régimen plagado de uniformados?   ¿Premonitorio?