Aunque no haya Apocalipsis maya, hay que estar preparado para lo que sea

Jay Blevins, 35 años, no cree en el Apocalipsis anunciado en el calendario maya, pero si llega, él y su familia están prontos para afrontarlo.

Robert Macpherson/ AFP

Debajo de su casa en Berryville, una pequeña ciudad de 3.000 habitantes a una hora en auto de Washington, en el valle de la Shenandoah (Virginia, este), hay un pequeño cuarto repleto de cajas de conservas y productos de primera necesidad.

“Podemos vivir un buen tiempo con esto”, dijo a la AFP.

En el jardín, en medio de los árboles frutales y frambuesas, tienen toneles de agua que reciclan constantemente. Y bajo llave, un pequeño arsenal de pistolas y fusiles semiautomáticos, ya sea para cazar como para defenderse de los saqueadores.

En el caso de que la familia tenga que escapar precipitadamente, cada uno de los miembros tiene su “mochila de supervivencia” en la cual hay todo lo que se precisa para emprender la ruta. Desde un sable japonés Katana hasta juegos para niños.

“Tenemos una vida normal y además, esto. Es como un seguro, lo usamos en caso de necesidad”, dijo Blevins, padre de tres hijos, asesor de empresas, exsheriff adjunto y exsoldado de élite de los Swat.

Blevins es un “prepper” (los que se preparan), esos estadounidenses cada vez más numerosos que se preparan para los desastres, ya sea un caos económico, el cambio climático, el terrorismo o las catástrofes naturales como el reciente huracán Sandy.

A diferencia de los ‘survivalistas’, individuos que actúan solos, los “prepper” usan las redes sociales, bloguean, e intercambian consejos para enfrentar lo que ellos llaman el Teotwawki (el fin del mundo tal como lo conocemos).

Algunos, como Blevins, aparecen en la segunda temporada de “Doomsday Preppers” (los que se preparan para el fin del mundo), un programa de telerrealidad de la cadena National Geographic, difundida en el mundo entero.

Búnkeres de lujo

“Es algo muy propio de la América profunda que empieza a aparecer en las afueras de la ciudades”, contó a la AFP Mike Porenta, de American Preppers Network, un foro de “preppers” en internet.

En este contexto, hay a la venta víveres para una persona por un año (1.152 dólares en Walmart) o búnkeres subterráneos para enfrentar un desastre nuclear o químico.

En California, la empresa Vivos Group vende búnkeres de lujo que pueden alojar desde a una familia de cuatro hasta un grupo de 1.000, con todo lo que se precisa para sobrevivir.

James Stevens, 73 años, alias doctor Prepper, vive en lo alto de una colina cerca de San Antonio en Texas (sur), con víveres para cinco años y acceso propio al agua. Se prepara desde 1974, año del primer shock petrolero.

“Hay que prepararse para poder mantener su modo de vida cuando aquello que uno no controla asume el control”, afirmó a la AFP Stevens, quien vendió 800.000 ejemplares de su “Guía para preparar a la familia”, que ya lleva 12 ediciones

¿Apocalipsis maya?, “es mi menor preocupación”, dijo, “Es más que nada la situación económica, política y moral que me preocupa”, añadió.

En Berryville, Blevins, cuya madre puede considerarse experta en supervivencia tras escapar de su Vietnam natal durante la guerra, reconoce que puede haber una delgada línea roja entre preparación y paranoia”.

Pero hay que destacar que “desde 2000, en este estado de Virginia, vivimos 17 catástrofes importantes, desde un atentado el 11 de setiembre de 2001 (contra el Pentágono) hasta terremotos y huracanes”, concluyó. AFP