Así quedó el mapa municipal tras las elecciones del #16D (Comparación)

Mucho se ha dicho sobre el resultado de las elecciones del 16 de diciembre en cuanto a pérdidas y ganancias. Una cosa es clara: Las fuerzas de oposición al gobierno del Partido Socialista Unido de Venezuela han reducido sus espacios, trayendo consigo un reacomodo en algunos estados del país. Emblemas azules, como Zulia y Carabobo han caído en las manos del chavismo ¿Se veía venir?

Arnaldo Espinoza| 

Pues, basados en los resultados del 7 de octubre, sí. La oposición perdió en casi todos los estados  el #70 (Táchira y Mérida las únicas excepciones) y cedió terrenos importantes en esas dos regiones que hablamos anteriormente. En Zulia sólo se ganaron dos municipios (Maracaibo y Lagunillas), mientras que en Carabobo sólo se triunfó en Valencia y sus alrededores (Naguanagua y San Diego). Para anclar los dos estados azules, en Mérida se triunfó en cinco municipios mientras que 14 de Táchira votaron rojo. (Puede ampliar el mapa haciendo click sobre él)

El 7-O, la candidatura opositora triunfó en 49 municipios, incluyendo (sorpresivamente) uno en Cojedes. Aunque el mapa se ve aterradoramente rojo, esa manchita azul que puede ver en Miranda representa a seis de sus principales municipios (Chacao, Baruta, El Hatillo, Sucre, Carrizal y Los Salias), donde la oposición venció cómodamente. De igual modo, como explicaba en el trabajo “Voto Rural vs Voto Urbano”, las “manchas” azules se aglomeran en torno a grandes centros poblados (Gran Caracas, Maracay, Gran Valencia, El Morro/Lechería), Mérida, San Cristóbal, Barquisimeto/Cabudare y Maracaibo).

Pues, el 16 de diciembre ocurrió lo mismo, con un par de variantes: Los votos mirandinos y de Barquisimeto/Cabudare fueron suficientes para sostener las gobernaciones de Miranda y Lara, pero los de Maracaibo y Lagunillas (agregados a victorias en Tía Juana y el Sur del Lago) no lograron mantener el Zulia. En Táchira se perdieron 11 municipios previamente conquistados y, con ellos, la gobernación. Igual sucedió en Mérida, donde el candidato opositor apenas pudo retener la capital y el municipio Zea. Se vieron conquistas en Coro, pero se perdió lo ganado en otros estados (El Tigre, en Anzoátegui, por ejemplo). La única “gran” ciudad que cambió su voto fue Porlamar y, con ello, se puso fin al gobierno de Morel Rodríguez en la entidad insular. En total sólo 35 municipios fueron azules.

Caso particular es el del peleado estado Bolívar: Mientras que el 7-O Capriles resultó victorioso en los municipios Piar, Roscio y El Callao, Andrés Velásquez logró revertir la capital, pero al costo de dos de esos municipios (Roscio y El Callao). De haberse mantenido ambos, Velásquez hubiese sido proclamado gobernador.

En ambos mapas se ve que el voto PSUVISTA no sólo es mayoritario, sino que también está mejor atomizado. La mayoría de las victorias municipales fueron pequeñas pero, sumadas, hacen contundentes derrotas en muchos estados (Táchira, Zulia y Anzoátegui son buenos ejemplos). En este escenario, el oficialismo obtendría al menos 80% de las alcaldías en los procesos de abril. Valga entonces esta reflexión para que los partidos reasuman su estructura a nivel micro, que es la única que puede dar triunfos a nivel macro.